El calor afecta fuerte a perros y gatos. Regular su temperatura se vuelve difícil y aumenta el riesgo de deshidratación y estrés térmico.
Las mascotas no transpiran como humanos. “Transpiran por almohadillas”, explicó Massiel Gálvez, veterinaria de Purina. “No basta para enfriarlos”.
Los perros jadean y sudan levemente por la nariz. Los gatos sudan por morro, barbilla, y se acicalan para bajar temperatura.
En promedio, perros necesitan 50–70 ml de agua por kilo diario. Los gatos requieren 40–60 ml por kilo. Siempre deja agua limpia y fresca disponible.
Encías secas, apatía, somnolencia y orina oscura alertan deshidratación. Si la piel tarda en volver tras pellizco suave, faltan líquidos.
Evita paseos con calor extremo, ofrece sombra y ventilación. Si hay jadeo intenso, vómitos o debilidad, enfría gradualmente e irrumpe al veterinario.