El aumento de circulación de influenza A y B en Chile ha generado preocupación en la población infantil, donde se concentran las principales consultas respiratorias durante la temporada invernal.
De acuerdo con el Instituto de Salud Pública, ambos virus representan cerca del 48% de las detecciones respiratorias, lo que ha incrementado la demanda en servicios de urgencia pediátrica.
Especialistas explican que la influenza se caracteriza por un inicio brusco, con fiebre alta, dolor muscular intenso y compromiso del estado general, a diferencia del resfrío común que evoluciona de manera progresiva.
La influenza A suele provocar brotes más extensos y de inicio abrupto, mientras que la influenza B aparece hacia el final de la temporada y puede asociarse a síntomas gastrointestinales como vómitos o diarrea.
Los grupos de mayor riesgo son los menores de cinco años, especialmente lactantes, y niños con enfermedades crónicas como asma, cardiopatías, obesidad o inmunosupresión.
Los expertos recomiendan acudir a urgencias si el menor presenta dificultad respiratoria, decaimiento severo, fiebre persistente o signos de deshidratación, además de evitar la automedicación.
También destacan la importancia del reposo, la hidratación, la ventilación de espacios y el control médico adecuado para prevenir complicaciones.