Desde abril de 2026, Chile comenzará la transición hacia la jornada laboral de 42 horas semanales, que posteriormente se reducirá a 40 horas. Esta medida apunta a aliviar la carga laboral de quienes están bajo el Código del Trabajo, pero deja en el aire a miles de personas que trabajan a honorarios, aunque cumplan funciones similares a las de un empleado formal.
Según Camila Cárdenas, directora del área de Litigación y socia de SoyHonorario: “Muchas personas creen que, por emitir boletas de honorarios, no tienen derecho a la reducción de jornada. Pero si existe subordinación y dependencia, es decir, si tienen jefe, horario y obligaciones permanentes, la ley laboral podría aplicarse igualmente, independiente de lo que diga el contrato”.
Según datos de la Dirección de Presupuestos (Dipres), más de 32.000 personas trabajan a honorarios en el Gobierno Central, muchas de ellas con horarios fijos, jefaturas directas y funciones permanentes, lo que podría configurar una relación laboral encubierta.
Qué pasa si no se respeta la jornada
Expertos señalan que cuando hay subordinación y dependencia, incluso quienes emiten boletas de honorarios podrían exigir el reconocimiento de derechos laborales como vacaciones, cotizaciones y posible indemnización.
“La Ley de 40 Horas no regula directamente a los honorarios, pero su implementación podría abrir la puerta a denuncias o demandas de trabajadores que busquen el reconocimiento de una relación laboral”, explicó Donovan Riveros, abogado Legal, Laboral & Compliance BSO en BDO Chile.
Según indicó, indicadores como control de horario, uso de herramientas corporativas y funciones permanentes son clave para determinar si se debe formalizar el vínculo.
La reducción de jornada continuará de manera gradual hasta abril de 2028, y expertos recomiendan que trabajadores y empleadores revisen sus condiciones para evitar conflictos legales futuros y garantizar que la relación laboral cumpla con la normativa.