Un accidente de tránsito puede dar inicio a un proceso que se extiende por varias semanas. Según datos de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) correspondientes al primer semestre de 2026, los conductores esperan en promedio 51,6 días entre la denuncia de un siniestro y el retiro del vehículo desde el taller.
La cifra equivale a casi dos meses y refleja uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el mercado de seguros automotrices en Chile: los extensos tiempos de gestión después de un accidente.
Aunque el indicador representa el mejor resultado de los últimos cuatro años, las diferencias entre compañías siguen siendo relevantes. Las aseguradoras con mayores tiempos de respuesta alcanzan promedios de hasta 54,8 días en casos generales.
Cuando los daños son graves, la espera puede superar los 70 días antes de que el conductor recupere su vehículo.
La espera comienza antes de llegar al taller
Uno de los principales factores que explica el extenso proceso aparece incluso antes de iniciar la reparación. Los datos de la CMF muestran que los automovilistas esperan un promedio de 29,8 días para ingresar el vehículo al taller después de denunciar el siniestro.
Esto significa que una parte importante del tiempo se concentra en las gestiones previas al trabajo mecánico. La coordinación entre la compañía aseguradora, el liquidador, el servicio de grúa y el taller puede generar períodos de espera que terminan afectando directamente al cliente.
El problema adquiere mayor relevancia debido al crecimiento del mercado. Durante el primer semestre de 2026, Chile alcanzó un récord de 2,28 millones de vehículos asegurados, aumentando el volumen de personas que eventualmente pueden requerir asistencia tras un accidente.
Para los actores de la industria, no todos los retrasos responden a problemas con repuestos o falta de capacidad en los talleres. También existen demoras asociadas a la coordinación entre los distintos participantes del proceso.
Mario Zegers, Product Manager de Seguros de la startup de servicios automotrices Carvuk, explicó que esta fragmentación genera dificultades para los conductores.
“El reporte de la CMF confirma que hoy existe un parque asegurado histórico, pero también que ingresar un auto al taller toma prácticamente un mes. El gran problema del mercado es que las corredoras tradicionales se desligan tras la contratación y el usuario termina hablando con ‘mil personas’ distintas para saber qué pasa con su auto. Para reducir los tiempos de respuesta reales, el siniestro debe ser gestionado de forma integral por un solo actor que coordine al liquidador, la grúa y el taller, permitiendo que el cliente no tenga que moverse de su casa ni hacer llamadas innecesarias”, afirma Zegers.
El tiempo de respuesta gana importancia
Cada mes, aproximadamente el 1% de los automovilistas asegurados reporta un siniestro activo en Chile. Aunque se trata de una proporción acotada del total, la experiencia durante ese proceso puede influir en la relación del cliente con su compañía.
La gestión de un accidente concentra una parte importante de la evaluación que realizan los usuarios. Por eso, factores como la rapidez, la información disponible y la coordinación de los servicios adquieren mayor importancia para las empresas del sector.
En este escenario, algunas compañías han optado por centralizar las distintas etapas del proceso. Carvuk, por ejemplo, señala que gestiona la tramitación y coordina las reparaciones mediante talleres de marca, multimarcas y propios.
La empresa sostiene que este modelo registra una alta retención de clientes y que la principal razón de término del servicio corresponde a la venta del vehículo. Según la compañía, cuando esos usuarios compran otro automóvil, vuelven a contratar el servicio.
Con un número récord de vehículos asegurados, la industria enfrenta el desafío de mejorar sus procesos de atención. Los datos de la CMF muestran que la reparación de un auto asegurado todavía puede tomar casi dos meses, mientras una parte relevante de ese período ocurre antes de que el vehículo siquiera ingrese al taller.
Para los conductores, reducir esas esperas y concentrar la gestión en menos etapas aparece como uno de los principales desafíos de un mercado que continúa ampliando su cobertura.