Con la llegada del Año Nuevo, el uso de pirotecnia vuelve a generar preocupación por el bienestar de las mascotas. Los ruidos fuertes y repentinos pueden provocarles miedo intenso, estrés y comportamientos peligrosos.
Perros y gatos tienen un oído mucho más sensible que el humano, por lo que los estruendos suelen afectarlos con mayor intensidad. Temblor, intentos de escape y desorientación son algunas de las reacciones más comunes.
Especialistas recomiendan preparar un espacio seguro dentro del hogar, cerrar puertas y ventanas y reducir el ruido exterior con música suave o televisión. También es importante no dejarlos solos durante los momentos de mayor actividad.
Evitar sacarlos a pasear en horarios críticos y mantener su identificación actualizada puede prevenir accidentes. En casos de alta sensibilidad, se aconseja consultar previamente con un veterinario.
Organizaciones animalistas recuerdan que celebrar con responsabilidad ayuda a proteger a las mascotas y a otros animales. Con cuidados simples, es posible recibir el Año Nuevo sin poner en riesgo su bienestar.