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¿Por qué algunas personas conducen a exceso de velocidad? Psicólogo explica qué hay detrás de esta conducta

¿Por qué algunas personas conducen a exceso de velocidad? Psicólogo explica qué hay detrás de esta conducta
Exceso de velocidad

Conducir a alta velocidad no siempre responde a una decisión consciente de poner en riesgo la propia vida o la de otras personas. La búsqueda de emociones, una percepción reducida del peligro y situaciones cotidianas como el estrés, la congestión vehicular o la presión por llegar a tiempo pueden favorecer este tipo de conductas.

La psicología identifica la búsqueda de sensaciones como la tendencia a buscar experiencias nuevas, estimulantes o arriesgadas. Este rasgo puede influir en la conducta al volante, ya que algunas personas experimentan la velocidad como una fuente de excitación, dominio o intensidad. Una revisión de diversos estudios encontró una relación positiva entre la búsqueda de sensaciones y distintas conductas de conducción riesgosa, entre ellas el exceso de velocidad.

“Conducir rápido puede generar en algunas personas una sensación de control, emoción o dominio, especialmente cuando existe una mayor tendencia a buscar experiencias intensas. Sin embargo, no podemos atribuir esta conducta a una sola causa, porque también intervienen la percepción del riesgo, las circunstancias personales y el entorno vial”, señala Juan Videla, máster en salud mental de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.

Más velocidad, menos seguridad

Desde la perspectiva de la salud pública, el especialista advierte que aumentar la velocidad tiene consecuencias directas sobre la seguridad. A mayor velocidad, disminuye el tiempo disponible para reaccionar ante un imprevisto y aumenta la gravedad de las lesiones cuando ocurre un siniestro. La Organización Mundial de la Salud estima que por cada 1% de aumento en la velocidad media, el riesgo de un siniestro mortal aumenta aproximadamente un 4%.

Otro elemento relevante corresponde a la forma en que cada conductor evalúa el peligro. Quienes sobreestiman sus habilidades, han conducido reiteradamente sin experimentar consecuencias negativas o creen que pueden controlar completamente el vehículo pueden subestimar la posibilidad de sufrir un siniestro. La evidencia sobre conducta vial muestra que una menor percepción del riesgo y actitudes favorables hacia la conducción riesgosa aumentan la intención de adoptar este tipo de comportamientos.

“Una persona puede construir una falsa sensación de seguridad a partir de su propia experiencia. Si ha excedido los límites muchas veces y nunca ha tenido un accidente, puede interpretar que conducir de esa manera no representa un problema. El riesgo, sin embargo, sigue presente y puede aumentar considerablemente cuando se combina con otros factores”, explica el académico.

A estos elementos se suman situaciones habituales como llegar tarde, enfrentar congestión vehicular, experimentar estrés o frustración, responder a la presión de otros conductores o considerar que superar los límites de velocidad es una conducta socialmente aceptada. En determinados casos, además, la velocidad puede relacionarse con patrones más amplios de impulsividad o agresividad.

Apoyo profesional y prevención

No obstante, Videla enfatiza que conducir rápido, por sí solo, no permite diagnosticar un trastorno mental. “Es importante evitar las etiquetas. Una conducta de exceso de velocidad puede tener distintas explicaciones y no significa necesariamente que exista una patología. Cuando las conductas de riesgo son persistentes y generan problemas para la persona o para terceros, sí puede ser recomendable buscar apoyo profesional”, precisa.

Frente a este escenario, el experto plantea que la prevención requiere una estrategia integral que combine educación vial, conciencia sobre el impacto de las propias decisiones en otras personas, respeto de los límites de velocidad, fiscalización efectiva y sanciones que se apliquen sin distinción. También considera relevantes medidas como la suspensión de licencias cuando corresponda, una infraestructura vial segura y el acceso a apoyo profesional para quienes mantienen conductas de riesgo de manera reiterada.

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