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¿Por qué algunas personas revisan constantemente WhatsApp, aunque no tengan mensajes? Esto dicen los expertos

¿Por qué algunas personas revisan constantemente WhatsApp, aunque no tengan mensajes? Esto dicen los expertos
WhatsApp – Freepik

Abrir WhatsApp cada pocos minutos, desbloquear el teléfono “por si llegó algo” o sentir ansiedad cuando nadie responde se ha transformado en una conducta cotidiana para millones de personas. Aunque muchas veces pasa desapercibido, especialistas advierten que este comportamiento refleja cambios profundos en la manera en que las personas se relacionan emocionalmente con los otros y consigo mismas.

Para Pablo Johnson, psicólogo clínico de la Clínica de Atención Psicológica (CAPSI) de la Universidad Andrés Bello, las plataformas de mensajería instantánea han modificado radicalmente la forma en que se vive la comunicación, instalando una lógica marcada por la inmediatez y la disponibilidad permanente.

“Hoy existe una expectativa constante de respuesta inmediata. La demora, la pausa o simplemente no contestar rápidamente muchas veces se vive con angustia o incluso como una señal de desinterés”, explica el especialista.

El académico señala que las redes sociales y aplicaciones como WhatsApp efectivamente han facilitado la comunicación a distancia y permitido mantener vínculos de manera inmediata. Sin embargo, advierte que también han contribuido a una creciente dificultad para tolerar la espera y la frustración.

“Vivimos en una época hiperconectada donde pareciera que todo debe funcionar sin latencia. Eso impacta directamente en cómo las personas manejan la ansiedad, la soledad y la necesidad de sentirse presentes para otros”, sostiene Johnson.

Según el psicólogo, revisar constantemente el celular incluso cuando no existen mensajes puede transformarse en un intento de aliviar una sensación de vacío o incertidumbre emocional.

“El mensaje ya no solo comunica algo; muchas veces funciona como una confirmación de presencia. La necesidad de revisar el teléfono aparece como una búsqueda de comprobar que existimos en la mente de alguien más”, afirma.

Mundo laboral

Johnson agrega que esta lógica también se observa en el mundo laboral, donde cada vez cuesta más establecer límites entre el trabajo y la vida personal. La sensación de disponibilidad permanente termina instalando una presión constante por responder, estar conectado y no “desaparecer” digitalmente.

En ese escenario, la ausencia de mensajes o la demora en responder puede generar interpretaciones emocionales desproporcionadas.

“La demora puede vivirse como agresión y la ausencia como abandono. Eso habla de una fragilidad creciente para sostener la espera o la distancia sin angustia”, explica.

El especialista también advierte que las interacciones digitales muchas veces funcionan como sustitutos emocionales rápidos pero superficiales. Un emoji, un sticker o una reacción inmediata pueden momentáneamente aliviar la ansiedad, aunque no necesariamente reemplazan vínculos más profundos o presenciales.

Frente a este fenómeno, Johnson enfatiza la importancia de recuperar espacios de pausa, desconexión y tolerancia a la espera, especialmente en una sociedad cada vez más acelerada.

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