La protección de marca se ha convertido en una tarea cada vez más relevante para las empresas que buscan resguardar su identidad comercial y fortalecer su crecimiento en mercados cada vez más competitivos. Aunque muchas organizaciones consideran que el proceso concluye una vez obtenido el registro oficial, especialistas advierten que esa visión resulta insuficiente frente a los desafíos actuales.
Desde el estudio Cuche López sostienen que una marca registrada puede enfrentar múltiples amenazas si no existe una estrategia permanente de monitoreo y gestión. Entre los principales riesgos figuran las imitaciones, solicitudes de marcas similares, registros de dominios confundibles, falsificaciones, usos no autorizados en plataformas digitales y vencimientos que pasan inadvertidos.
Según explicó Fernanda López, socia de Cuche López, la protección efectiva requiere una supervisión constante. “Proteger una marca no es solo registrarla. También implica monitorear qué ocurre alrededor de ella: nuevas solicitudes, nombres de dominio, redes sociales, marketplaces, vencimientos y posibles infractores. La marca es un activo estratégico y requiere gestión permanente”, afirmó.
La especialista señaló que muchas compañías cuentan con marcas registradas, pero no desarrollan mecanismos de vigilancia que les permitan reaccionar a tiempo ante eventuales amenazas.
Vigilancia permanente para evitar conflictos
Con el objetivo de abordar este desafío, el estudio impulsa un modelo de gestión de portafolio marcario orientado a empresas que buscan fortalecer la administración y defensa de sus activos de propiedad industrial.
Este sistema contempla revisiones periódicas del entorno que rodea a una marca. Entre las acciones consideradas destacan la vigilancia de nuevas solicitudes idénticas o similares, el seguimiento de nombres de dominio potencialmente conflictivos, la detección de usos indebidos en internet y el control de fechas de renovación.
Además, incorpora mecanismos preventivos para enfrentar falsificaciones y posibles aprovechamientos indebidos por parte de terceros.
Para Andrés Cuche, socio de Cuche López, muchas organizaciones reaccionan cuando el problema ya ha generado consecuencias. “A veces el problema aparece cuando un tercero registra un dominio parecido, cuando surge una marca confundible en el mismo mercado o cuando la empresa intenta expandirse y se encuentra con obstáculos que pudo haber detectado antes”, señaló.
La protección de marca como parte de la estrategia empresarial
Los especialistas sostienen que una adecuada protección de marca permite reducir riesgos legales, proteger la reputación corporativa y evitar costos asociados a litigios prolongados.
El modelo también contempla el monitoreo de publicaciones oficiales, la búsqueda de infractores en plataformas digitales y la evaluación de acciones administrativas o judiciales cuando corresponda. Asimismo, considera la inscripción de marcas elegibles ante Aduana para prevenir el ingreso de productos falsificados que vulneren derechos de propiedad industrial.
Desde la firma destacan que la propiedad intelectual ya no constituye únicamente una materia jurídica, sino que forma parte de la planificación estratégica de las compañías.
En esa línea, Andrés Cuche, socio de Cuche López, concluyó: “La propiedad intelectual dejó de ser un asunto exclusivamente legal. Hoy forma parte de la estrategia de crecimiento de una empresa. Una marca descuidada puede afectar ventas, reputación, expansión comercial e incluso el valor de una compañía”.
De esta forma, los expertos recalcan que la protección de marca requiere una gestión activa y continua para resguardar uno de los activos más valiosos de cualquier organización.