El déficit calórico es uno de los conceptos más mencionados cuando se habla de bajar de peso. Aparece con frecuencia en dietas, rutinas de ejercicio y planes de alimentación.
Este ocurre cuando una persona consume menos calorías de las que su cuerpo utiliza cada día. En otras palabras, el organismo gasta más energía de la que recibe mediante alimentos.
Las calorías son la energía que el cuerpo usa para respirar, moverse, pensar y realizar funciones básicas. También permiten desarrollar actividades diarias como caminar o hacer ejercicio.
Cuando el cuerpo recibe menos energía de la que necesita, busca otra fuente para compensar. En ese proceso, suele utilizar reservas de grasa almacenadas.
Por esta razón, el déficit calórico suele relacionarse con la pérdida progresiva de peso corporal. Este principio aparece en muchos enfoques de nutrición y entrenamiento.
En términos simples, todo depende del equilibrio entre calorías consumidas y calorías gastadas. Si el gasto es mayor que la ingesta, se produce el llamado déficit calórico.