Dato Practico

¿Qué hacer ante desastres y emergencias si hay personas con discapacidad o en situación de dependencia?

¿Qué hacer ante desastres y emergencias si hay personas con discapacidad o en situación de dependencia?
Personas con discapacidad – Freepik

Los recientes terremotos registrados en Venezuela, que ya dejan más de 1.400 personas fallecidas según reportes internacionales, además de los sismos que han activado alertas preventivas en países como Japón, volvieron a poner sobre la mesa una pregunta clave para Chile: ¿están preparados los hogares, edificios, colegios, empresas y comunidades para responder cuando hay  personas con discapacidad o en situación de dependencia?

Chile es un país sísmico y expuesto a emergencias como incendios forestales, aluviones, inundaciones, tsunamis y cortes prolongados de servicios básicos. Sin embargo, la preparación no puede limitarse a tener una mochila de emergencia o conocer una zona de seguridad. Cuando una persona requiere apoyo para desplazarse, comunicarse, recibir información, tomar medicamentos o evacuar, el plan debe estar pensado antes.

También es importante precisar el lenguaje. Aunque suele hablarse de “desastres naturales”, lo natural es que tiemble, llueva o exista una amenaza. El desastre se produce cuando esa amenaza se cruza con condiciones de vulnerabilidad, falta de preparación, infraestructura deficiente o exclusión de ciertos grupos en los planes de respuesta.

“Los recientes terremotos ocurridos en Venezuela nos recuerdan que Chile es un país sísmico y que necesitamos avanzar hacia una verdadera cultura de prevención. Eso implica que los planes de emergencia no solo existan, sino que incorporen la variable de grupos prioritarios y contemplen apoyos reales para personas con discapacidad o en situación de dependencia”, señala Carlos Kaiser, Director Ejecutivo de ONG Inclusiva.

“Una emergencia no es el momento para improvisar. Si una persona usa silla de ruedas, tiene discapacidad visual, auditiva, intelectual, está en situación de dependencia o requiere medicamentos permanentes, el plan debe estar conversado con anticipación, adaptado a sus necesidades y conocido por sus redes de apoyo”, explica María José Escudero, Directora de Incidencia y Desarrollo de Fundación Ronda.

¿Qué debe considerar un plan de emergencia inclusivo?

El primer paso es identificar qué apoyo necesita la persona en caso de evacuación o confinamiento temporal. No existe un único plan para todas las situaciones: las necesidades pueden cambiar según el tipo y grado de discapacidad, la edad, la movilidad, los medicamentos, las ayudas técnicas o la dependencia de terceros.

Por eso, Fundación Ronda y ONG Inclusiva recomiendan revisar estos puntos antes de una emergencia:

  • Conocer los riesgos del lugar donde se vive: no es lo mismo estar en borde costero, donde puede existir riesgo de tsunami, que vivir en zonas de cerros, quebradas o montaña, donde pueden ocurrir derrumbes, remociones en masa o aluviones.
  • Definir una red de apoyo: establecer quién avisa, quién acompaña, quién ayuda a evacuar y quién confirma que la persona llegó a un lugar seguro.
  • Asignar roles concretos: cada integrante de la familia, comunidad o equipo de trabajo debe saber qué hacer para reaccionar de forma rápida y coordinada.
  • Revisar rutas de evacuación: identificar zonas seguras, vías de escape accesibles y alternativas si la salida principal queda bloqueada o no se puede usar ascensor.
  • Capacitarse y practicar: no basta con tener un plan escrito; hay que saber cómo actuar antes de que ocurra la emergencia.
  • Adaptar la comunicación: acordar cómo se entregarán instrucciones si la persona no puede oír una alarma, leer un aviso, comunicarse verbalmente o comprender indicaciones bajo presión.

“Muchas veces la diferencia está en medidas simples: saber quién ayuda, tener medicamentos a mano, revisar una ruta accesible o acordar una señal de aviso. La inclusión en emergencias no es un tema técnico ni lejano; es una forma concreta de proteger vidas”, agrega Escudero.

El kit de emergencia también debe adaptarse

La recomendación general incluye agua, linterna, radio, baterías, documentos, alimentos no perecibles y botiquín. Pero cuando hay una persona con discapacidad o en situación de dependencia, el kit debe sumar elementos específicos según cada caso.

Puede incluir medicamentos para varios días, copias de recetas, información sobre tratamientos, insumos médicos, baterías externas, cargadores, audífonos, anteojos, bastón, elementos de comunicación, alimentos especiales, identificación visible y contactos de emergencia.

También se recomienda que la red de apoyo conozca los canales de contacto del municipio, Bomberos, policías, servicios de salud y administración del edificio o comunidad, según corresponda.

Alertas y rutinas de apoyo para personas con discapacidad 

Una de las barreras más frecuentes aparece al momento de recibir una alerta. En edificios, colegios, oficinas o espacios públicos, muchas señales de emergencia dependen casi exclusivamente del sonido, lo que puede dejar fuera a personas con discapacidad auditiva o a quienes necesitan otros apoyos para comprender la situación.

Para reducir ese riesgo, se recomienda combinar señales sonoras con luces, mensajes escritos, vibración, instrucciones visuales o aviso directo de una persona previamente definida. En personas con discapacidad visual, las rutas deben mantenerse libres de obstáculos y las instrucciones deben ser claras, breves y conocidas previamente.

En el caso de personas con discapacidad intelectual o con altos niveles de dependencia, anticipar escenarios también puede marcar una diferencia. Explicar qué podría pasar, practicar pasos simples, definir una persona de confianza y mantener rutinas de apoyo puede reducir la ansiedad, la confusión o una posible descompensación.

“Cada persona puede tener necesidades distintas según su tipo y grado de discapacidad, su dependencia de terceros, su salud o los apoyos que utiliza. Por eso, prepararse no es solo tener una mochila; también es capacitar a la familia, conocer el territorio, reducir riesgos y actuar de manera coordinada”, sostiene Escudero.

El rol de comunidades, empresas e instituciones

La preparación no debería recaer solo en la persona con discapacidad o su familia. Edificios, colegios, empresas, municipios y equipos de emergencia también deben incorporar accesibilidad en sus protocolos.

Algunas acciones básicas son identificar si hay personas que podrían requerir apoyo, mantener rutas despejadas, practicar evacuaciones considerando distintos tipos de discapacidad, revisar si las alarmas son accesibles, actualizar teléfonos relevantes e incorporar a personas con discapacidad en la elaboración de los planes.

En el caso de empresas e instituciones, este desafío también involucra a áreas de prevención de riesgos, recursos humanos, comités paritarios y gestores de inclusión. No se trata solo de cumplir con un documento, sino de asegurar que el protocolo funcione en la práctica.

“Adaptar los planes de emergencia no es solo una buena práctica: también es un tema de derechos. Si una comunidad, empresa o institución no considera a las personas con discapacidad en sus protocolos, está dejando fuera a quienes pueden requerir más apoyo en una situación crítica”, advierte Kaiser.

Priorización en emergencias y desastres de las personas titulares del sistema

Fundación Ronda y ONG Inclusiva coinciden en que avanzar hacia una cultura de prevención implica mirar la accesibilidad antes de que ocurra la emergencia. En un país expuesto a emergencias, desastres y catástrofes, la pregunta no debería ser solo si existe un plan, sino si ese plan permite que una persona con discapacidad o en situación de dependencia pueda recibir información, desplazarse, pedir ayuda, estabilizarse y resguardarse a tiempo.

Es por esta razón que ambas organizaciones también lograron incidir para que el recientemente promulgado Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados considere la priorización en emergencias y desastres de las personas titulares del sistema. Esto incluye a personas con discapacidad y/o en situación de dependencia, personas mayores, personas cuidadoras, niños, niñas y jóvenes.

Por ello, Fundación Ronda y ONG Inclusiva hacen un llamado a que las autoridades de Gobierno tomen desde ya medidas preventivas junto a las instituciones correspondientes, incorporando accesibilidad, apoyos y coordinación territorial en los planes de emergencia.

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