Mantener hábitos saludables puede marcar una diferencia en la prevención de enfermedades cardiovasculares. La práctica constante de ejercicio físico y una alimentación equilibrada son dos pilares fundamentales para proteger el corazón.
Diversos estudios han demostrado que realizar actividad física de manera regular puede reducir hasta en un 50% el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares en comparación con llevar una vida sedentaria.
Ejercicio como aliado del corazón
Los especialistas destacan que la combinación de entrenamiento aeróbico y ejercicios de fuerza entrega mayores beneficios para la salud cardiovascular.
Catalina Hormazábal, líder fitness de Sportlife, explicó que no basta solo con realizar caminatas o ejercicios cardiovasculares, ya que combinar distintas modalidades permite fortalecer el corazón, mejorar la circulación y controlar factores como la presión arterial.
Además, el entrenamiento de fuerza contribuye a disminuir la grasa corporal y mejorar la sensibilidad a la insulina, elementos relacionados con un menor riesgo cardiovascular.
Los entrenamientos por intervalos de alta intensidad, conocidos como HIIT, también pueden generar beneficios cuando son realizados bajo supervisión profesional, ayudando a mejorar la capacidad cardiovascular.
Alimentación saludable y prevención
El ejercicio debe complementarse con una dieta equilibrada para potenciar sus efectos protectores sobre el organismo. La nutricionista de Sportlife, Natalia de la Horra, señaló que priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables permite mantener niveles adecuados de colesterol y presión arterial.
Asimismo, recomendó reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y productos con alto contenido de sodio. Las recomendaciones internacionales indican realizar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, lo que equivale a 30 minutos diarios durante cinco días a la semana.
Los especialistas recalcan que no existe una única fórmula para cuidar el corazón, sino que la combinación de ejercicio cardiovascular, fuerza, alimentación saludable y controles adecuados permite mejorar la calidad de vida.
Antes de iniciar una rutina deportiva, recomiendan realizar una evaluación y contar con orientación profesional para adaptar la actividad a las condiciones y objetivos de cada persona.