En la antesala de San Valentín, las aplicaciones de citas vuelven a posicionarse como protagonistas. Según datos de Business App, entre 350 y 360 millones de personas usan estas plataformas en el mundo, en un mercado que supera los US$6.000 millones anuales.
Tinder lidera el sector con cerca de 75 millones de usuarios activos mensuales, especialmente entre jóvenes de 18 a 29 años. En Chile, un estudio de Corpa indica que el 39% de los habitantes de la Región Metropolitana ha utilizado apps para buscar pareja, y en 2024 el 64% de los usuarios concretó al menos una cita presencial, demostrando que el match digital sí cruza a la vida real.
La clave no es solo el algoritmo
Desde la mirada tecnológica, Nicolás Silva, director de Tecnología de Asimov Consultores, explica que estas plataformas son “herramientas que amplían las posibilidades de encuentro”, conectando personas que difícilmente se conocerían fuera del entorno digital.
Sin embargo, advierte que la tecnología no reemplaza lo esencial: “El algoritmo puede sugerir compatibilidades, pero la clave sigue siendo la autenticidad. Un perfil honesto y una conversación genuina marcan la diferencia”.
El experto recomienda definir expectativas desde el inicio, evitar la sobreexposición y priorizar la calidad de las interacciones. “Las apps son un medio, no un fin”, enfatiza.
IA avanzada para mejorar el “match”
El gran salto reciente ha sido la incorporación de inteligencia artificial avanzada. Tinder prueba un sistema llamado Chemistry para interpretar rasgos de personalidad a partir de fotografías; Grindr lanzó herramientas bajo el nombre gAI, mientras que Hinge rediseñó su algoritmo con IA generativa y reporta un aumento del 15% en la tasa de coincidencias. Por su parte, Bumble anunció una app de emparejamiento basada completamente en IA.
“Estamos viendo una evolución hacia sistemas más sofisticados, capaces de entender mejor intereses y comportamientos. La IA permite personalizar la experiencia, siempre que se use con criterios éticos y foco en la seguridad”, explica Silva.
En paralelo, surgen propuestas como Known, startup fundada por exestudiantes de Stanford que propone pagar por cita en vez de suscripción mensual, buscando incentivar encuentros reales y no la permanencia indefinida en la app.
Actualmente, el modelo freemium domina el mercado, combinando acceso gratuito con beneficios pagados como mayor visibilidad o filtros avanzados. En este escenario, la tecnología promete afinar la búsqueda del amor, pero el resultado final —como siempre— sigue dependiendo de las personas.