Un estudio internacional analizó el comportamiento de 684 estudiantes universitarios y detectó diferencias entre Instagram, TikTok, Facebook y WhatsApp en su relación con la salud mental y las conductas adictivas.
El uso de plataformas digitales ocupa un lugar cada vez más relevante en la vida cotidiana de los jóvenes. Sin embargo, una investigación internacional plantea que el impacto de las redes sociales no sería igual en todas las plataformas.
El trabajo, publicado en la revista científica Discover Mental Health de Springer Nature, examinó la relación entre distintas aplicaciones digitales, el bienestar psicológico y las conductas asociadas al uso problemático de redes sociales.
La investigación contó con la participación de académicos de la Universidad Andrés Bello (UNAB), entre ellos Jonathan Martínez-Líbano, Christian A. Verdugo y Catalina Coronado-Reyno.
Para desarrollar el análisis, los investigadores estudiaron los patrones de utilización de Instagram, TikTok, Facebook y WhatsApp en una muestra de 684 estudiantes universitarios. El objetivo fue identificar cómo las características de cada plataforma podían relacionarse con indicadores de salud mental y con comportamientos vinculados a una posible adicción digital.
Instagram y TikTok presentan las asociaciones más relevantes
Los resultados muestran que Instagram y TikTok registraron las relaciones más significativas con la adicción a las redes sociales entre las plataformas consideradas en el estudio.
Según los investigadores, ambas aplicaciones también presentaron efectos indirectos relacionados con la salud mental. Estos factores podrían contribuir a generar condiciones que favorezcan un uso problemático de las plataformas.
El equipo plantea que las aplicaciones centradas principalmente en contenidos visuales pueden generar dinámicas particulares entre sus usuarios. Entre ellas menciona la comparación social, la búsqueda permanente de aprobación y la exposición continua a estímulos destinados a mantener la atención.
Estas dinámicas podrían relacionarse con un menor bienestar psicológico y con un aumento de comportamientos compulsivos vinculados al uso de las redes sociales.
En cambio, Facebook y WhatsApp mostraron asociaciones menos relevantes en comparación con Instagram y TikTok. Para los autores, esta diferencia evidencia que no basta con analizar el tiempo general que una persona permanece conectada.
El estudio apunta a que las características específicas de cada servicio y la manera en que sus usuarios interactúan con los contenidos también resultan relevantes al estudiar la relación entre redes sociales y salud mental.
Investigadores llaman a considerar el tipo de plataforma
Los resultados también abordan el comportamiento observado en otras plataformas digitales. En ese contexto, el investigador de la UNAB Jonathan Martínez-Líbano explicó una diferencia respecto de X, anteriormente conocida como Twitter.
“En X (Twitter) encontramos un patrón diferente: sus usuarios presentaron mayor malestar emocional, pero no mayor adicción de manera directa; sin embargo, sí apareció un efecto indirecto significativo a través del malestar emocional”, dice el investigador de UNAB.
A partir de estos antecedentes, los autores sostienen que la evidencia puede contribuir al desarrollo de estrategias preventivas y programas de alfabetización digital dirigidos especialmente a estudiantes universitarios.
También plantean la importancia de impulsar acciones relacionadas con la promoción de la salud mental y de profundizar el análisis sobre la manera en que las nuevas generaciones utilizan las herramientas digitales.
La investigación reunió a especialistas de distintas instituciones académicas. Además de los investigadores de la UNAB, participaron los profesores de la Universidad Autónoma de Madrid Talía Gómez Yepes, Miguel Ángel Albalá Genol y Edgardo Etchezahar.
A ellos se sumó la investigadora de la Universidad de las Américas Andrea Sarmiento, Passalacqua.
“No solo importa cuánto tiempo estamos expuestos”
Para los autores, comprender la relación entre redes sociales y salud mental requiere observar tanto las características de las plataformas como el tipo de contenido que consumen sus usuarios.
En esa línea, Martínez-Líbano destacó la necesidad de ampliar la mirada sobre el fenómeno y no reducir el análisis únicamente a las horas de exposición.
“Estos resultados refuerzan una idea fundamental: cuando hablamos de redes sociales y salud mental, no solo importa cuánto tiempo estamos expuestos, sino también la plataforma que utilizamos y, especialmente, el contenido al que estamos expuestos”, sintetiza el profesor.
El estudio, de esta manera, aporta antecedentes para continuar investigando cómo las distintas experiencias digitales pueden relacionarse con el bienestar psicológico de los jóvenes y con posibles patrones de uso problemático