El sobrepeso en perros se ha convertido en una preocupación cada vez más frecuente entre los dueños de mascotas. De hecho, cifras del Colegio Médico Veterinario indican que cerca de uno de cada tres canes en Chile presenta sobrepeso u obesidad.
Más allá de un tema estético, el exceso de peso puede afectar seriamente la salud de los animales. Problemas articulares, menor movilidad, diabetes y dolores asociados a procesos inflamatorios son algunas de las consecuencias que puede provocar esta condición.
Sin embargo, existe una buena noticia para quienes buscan ayudar a sus mascotas. Según explicó Gabriel Manríquez, médico veterinario de Fit Formula, en muchos casos es posible lograr que un perro baje de peso sin necesidad de cambiar su alimento habitual.
Cómo identificar si un perro tiene sobrepeso
El especialista explicó que existen señales visibles que pueden alertar a los dueños sobre un posible problema de peso.
“Nos daremos cuenta que el perro tiene sobrepeso cuando al mirarlo sobre su lomo vemos que no tiene cintura, sino que es recto. Pasa a ser obeso cuando la barriga sale por los lados”, señaló.
En términos médicos, se considera sobrepeso cuando el animal supera entre un 10% y un 20% su peso ideal. Cuando ese exceso supera el 20%, ya se habla de obesidad.
Además de afectar la calidad de vida del perro, el peso extra puede acelerar el desgaste de las articulaciones y limitar actividades tan importantes como correr, jugar o realizar paseos prolongados.
Las recomendaciones para ayudarlo a adelgazar
De acuerdo con Manríquez, uno de los errores más frecuentes ocurre al momento de calcular la cantidad de alimento que recibe la mascota.
“Muchos cometen el error de dar una cantidad de gramos según los kilos actuales del animal, lo que significa perpetuar o agravar el sobrepeso”, advirtió.
Por eso, recomienda utilizar siempre como referencia el peso ideal del perro y no el peso actual cuando existe sobrepeso. Para determinar esa cifra, aconseja consultar con un médico veterinario.
El experto también sugiere realizar reducciones graduales de la ración diaria, evitando cambios bruscos que puedan generar estrés en la mascota.
Otro consejo importante es dividir la cantidad de alimento en varias porciones durante el día. Idealmente, el gramaje diario debería repartirse entre tres y cuatro comidas para favorecer el metabolismo y evitar la acumulación de grasa.
Hábitos que también marcan la diferencia
Además de controlar las porciones, existen otras medidas que pueden ayudar en el proceso de pérdida de peso.
Entre ellas destacan los comedores lentos, recipientes diseñados para que el perro consuma su comida de manera más pausada, evitando que ingiera grandes cantidades en pocos minutos.
El horario de alimentación también puede influir. El veterinario recomienda entregar la última comida entre dos y tres horas antes de dormir, facilitando así una mejor digestión.
Finalmente, recordó que la actividad física sigue siendo fundamental para mantener una buena salud. “El perro necesita realizar paseos diarios de al menos 20 minutos o correr para quemar calorías”, concluyó.
Con pequeños cambios en la alimentación y en la rutina diaria, muchos perros pueden recuperar su peso ideal sin necesidad de recurrir a alimentos especiales o tratamientos más costosos.