En una conversación con el programa Carmen Ibáñez conversa con… de Radio Agricultura, Mariano Larraín Hurtado, fundador de La Cava de Laoma, compartió su experiencia desarrollando proyectos vinculados al vino en China y abordó los desafíos que enfrenta actualmente el sector en uno de los mercados más relevantes del mundo.
Desde Shanghái, el empresario explicó que una parte importante de su trabajo consiste en generar espacios de encuentro para públicos diversos. Según señaló, la construcción de comunidad ha sido una herramienta fundamental para conectar a las personas con la cultura del vino.
“Acá hacemos un montón de eventos, lo pasamos muy bien. Trato de llegar a círculos distintos, por tanto, con eventos de público distinto”, afirmó Mariano Larraín Hurtado.
El emprendedor también destacó la importancia de la mejora continua en cada iniciativa que desarrolla. “No soy conformista y siempre se puede hacer mejor”, expresó.
La compleja realidad del vino chileno en China
Durante la entrevista, Larraín abordó la situación que enfrenta actualmente el vino chileno en China, especialmente respecto de la percepción que tienen los consumidores locales sobre los productos provenientes de nuestro país.
A su juicio, el principal desafío no radica en la importación, sino en la comercialización efectiva de cada botella. “Una cosa es importar, que la verdad es bien fácil, otra es vender la botella, eso es bastante complicado”, indicó.
El empresario recordó que hace más de una década existía una gran apertura hacia las etiquetas chilenas. Sin embargo, sostuvo que la imagen del producto nacional ha cambiado con el tiempo. “Creo que hace 15 años los chinos eran muy curiosos respecto al vino chileno, eran brazos abiertos, curiosos a probar, dispuestos a pagar, pero desgraciadamente, últimamente en la mentalidad del chino quedó esa impresión de que el vino chileno es más bien el bueno, bonito y barato”, afirmó.
En esa línea, agregó que “Las viñas chilenas los últimos 15 años se han dedicado a inundar el mercado con vinos que son bueno, bonito, barato. Desgraciadamente eso queda en la mentalidad del consumidor”.
Larraín reconoció que su propuesta comercial busca diferenciarse de esa tendencia. “Es muy terrible porque yo voy contra marea al respecto. Trato de meter vinos más caros”, sostuvo.
Comunidad, cultura y visión de largo plazo
El fundador de La Cava de Laoma manifestó además su satisfacción por haber consolidado una red de personas interesadas en compartir experiencias vinculadas al vino, especialmente en un contexto donde el consumo ha disminuido significativamente.
“Mucho orgullo porque han sido años años duros. El consumo ha caído en picada respecto a 10 años, casi un 60%. Se consume menos vino que hace 20 años en China”, señaló.
Para Larraín, el éxito de su proyecto no depende únicamente de la venta de productos, sino también de la capacidad de generar vínculos entre las personas. “Yo no solo vendo una botella de vino, yo tengo que vender una experiencia, una emoción y eso es un poco lo que nos reúne en la casa, eventos donde la gente lo pasa bien, donde conoce nuevos amigos, donde el vino sí es importante, pero es más bien el hilo conductor“, explicó.
La entrevista permitió conocer detalles de su trayectoria en Asia, los desafíos de emprender lejos de Chile y la estrategia que ha impulsado para fortalecer la presencia del vino chileno en China. Además, reflejó la importancia de la identidad, la perseverancia y la visión de largo plazo para representar al país en un mercado altamente competitivo.