Desde el 1 de junio comenzó a regir una nueva fórmula para calcular el pago mínimo de las tarjetas de crédito, una medida impulsada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que busca reducir el sobreendeudamiento de las personas y evitar que las deudas se prolonguen durante largos periodos pagando montos muy bajos que cubren principalmente intereses.
Aunque el cambio no afectará de la misma manera a todos los usuarios, sí podría traducirse en un aumento del pago mínimo exigido para quienes mantienen saldos pendientes o acostumbran a pagar solo el monto mínimo indicado en su estado de cuenta.
Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que la modificación surge tras una iniciativa impulsada hace algunos años para enfrentar los riesgos asociados al sobreendeudamiento.
“Hace dos años, se estimó que era conveniente que hubiese una ley que evitara el sobreendeudamiento. Se le dio facultad a la CMF para que dicte una norma a los bancos para hacerse cargo del tema, emitiéndola en junio del año pasado y ahora entra en vigor este mes”, señala.
¿Qué cambia con el nuevo pago mínimo?
Hasta ahora, muchas personas podían mantener una deuda pagando únicamente intereses y otros cargos asociados a la tarjeta, lo que permitía que el pago mínimo fuera relativamente bajo. Con la nueva normativa, además de esos costos, se exigirá amortizar una parte de la deuda pendiente e incorporar gradualmente al cálculo algunas compras realizadas sin cuotas.
Según explica Román, el nuevo esquema obliga a pagar los intereses, comisiones y seguros asociados a la tarjeta, además de al menos un 5% del saldo insoluto. A ello se sumarán gradualmente las compras realizadas sin cuotas en los comercios, proceso que se implementará de forma escalonada durante los próximos dos años.
La gradualidad busca evitar efectos bruscos tanto para los consumidores como para el comercio. Durante los primeros seis meses se exigirá pagar un 25% de esas compras no pactadas en cuotas; luego el porcentaje aumentará en 25 puntos porcentuales cada semestre hasta llegar al 100% en un plazo de dos años.
“Esto que es progresivo busca evitar que el impacto sea muy grande en el consumo”, explica el académico de la Uandes.
También, indica que la medida busca equilibrar distintos objetivos: fomentar una reducción más rápida de las deudas sin afectar significativamente la actividad económica ni empujar a algunas personas hacia mecanismos de financiamiento informales.
“Se ha buscado, por medio de este mecanismo gradual, disminuir el riesgo sistémico de, por un lado, un impacto en el comercio y, por otro lado, la desbancarización de algunas personas”, concluye Román.
Con la entrada en vigor de esta normativa, el principal cambio para los usuarios será que el pago mínimo comenzará a incorporar una reducción más efectiva de la deuda, reduciendo la posibilidad de mantener saldos pendientes durante largos periodos pagando montos que apenas cubren los costos financieros.