Los precios internacionales del petróleo sufrieron una caída pronunciada este lunes, luego de que Estados Unidos e Irán suspendieran temporalmente sus hostilidades en el conflicto en Medio Oriente, aliviando los temores de una interrupción prolongada de la oferta energética global.
Los mercados energéticos reaccionaron de inmediato: el barril de Brent, referencia internacional, perdió más del 5% de su valor y se ubicó en torno a los 91‑92 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) —la principal referencia estadounidense— también cayó más de 5%, cotizándose cerca de los 84‑85 dólares por barril.
Estos valores representan un retroceso notable después de que el crudo alcanzara niveles superiores a los 100 dólares en semanas recientes debido a las tensiones geopolíticas.
La caída en los precios se atribuye principalmente a la percepción de que una pausa en los ataques podría permitir reanudar negociaciones diplomáticas, reduciendo así el riesgo de interrupciones en el tránsito de crudo por corredores estratégicos como el estrecho de Ormuz y el Bab el‑Mandeb, rutas clave para el comercio mundial de petróleo.
Aunque este descenso representa un alivio para los mercados tras semanas de volatilidad, analistas advierten que la mejora podría ser temporal si las hostilidades se reanudan o si persisten los riesgos sobre la oferta energética.
No obstante, por ahora la caída de los precios del petróleo ha tenido un impacto positivo en los principales índices bursátiles globales, que abrieron con alzas el mismo lunes tras el movimiento en los mercados energéticos.