Economía

Experto estima que la inflación persistirá más tiempo de lo previsto por el mercado

Experto estima que la inflación persistirá más tiempo de lo previsto por el mercado
IPC – Agencia Uno

La inflación volvió a instalarse en el centro del debate económico luego de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto registrara una variación mensual de 0,6%, cifra que duplicó las expectativas del mercado, las que se ubicaban entre 0,3% y 0,4%.

Para el académico de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Francisco Ormazábal, “el resultado representa una sorpresa relevante, especialmente considerando que agosto suele ser un mes de baja variación inflacionaria. De hecho, durante la última década el IPC de agosto habitualmente se ha ubicado por debajo del registrado en julio. Sin embargo, este año ocurrió lo contrario, reflejando presiones inflacionarias mayores a las previstas por los analistas”.

El experto señala que el alza de los combustibles explica una parte significativa del resultado, pero una inflación de 0,6% muestra que las presiones son más amplias y están afectando a distintos sectores de la economía. “Esto puede estar asociado a mayores costos de producción y distribución, restricciones de oferta en algunos mercados o una demanda que ha mostrado más resiliencia de lo esperado”, dice.

Perspectivas para septiembre y cierre de 2026

Con este resultado, las perspectivas para septiembre se vuelven más desafiantes, sostiene Ormazábal. “Si bien parte del impacto de los combustibles ya fue recogido por el IPC de agosto, persisten factores que podrían mantener una inflación mensual relativamente elevada durante las próximas semanas. Dado lo anterior, la inflación anual volvería a situarse sobre el 4%, que es la parte alta del rango de tolerancia del Banco Central respecto de su meta de inflación de 3%”, afirma.

El académico de la UNAB indica que las estimaciones para lo que resta del año apuntan a que la inflación seguirá moderándose gradualmente, aunque a una velocidad menor a la prevista meses atrás. “Esto implica que la convergencia hacia el objetivo de 3% podría extenderse más allá de lo esperado inicialmente por el mercado, que hablaba de que a mediados del 2027 se situaría en dicho valor”, apunta.

Impacto sobre el crecimiento económico

Desde la perspectiva macroeconómica, Ormazábal explica que una inflación más persistente genera efectos contrapuestos. “Por una parte, puede reflejar que algunos segmentos de la economía mantienen cierto dinamismo en el consumo y la actividad. Sin embargo, también reduce el poder adquisitivo de los hogares, aumenta la incertidumbre y puede afectar las decisiones de inversión tanto de empresas como de personas”, asegura.

A ello el especialista suma un elemento que, en su opinión, ha marcado el debate económico durante los últimos años: las expectativas: “al inicio del actual gobierno se instaló con fuerza la idea de que se había recibido una economía con importantes desequilibrios y un escenario complejo, bajo la premisa de que las condiciones mejorarían gradualmente. Sin embargo, la recuperación económica ha sido más lenta de lo esperado y, en algunos indicadores, los avances han resultado inferiores a las expectativas iniciales”.

Este contexto -agrega- ha influido en la confianza de consumidores e inversionistas, explicando que cuando los hogares perciben un futuro económico incierto, suelen postergar decisiones de consumo relevantes, mientras que las empresas tienden a retrasar proyectos de expansión, contratación e inversión. “La confianza económica es un factor fundamental para el crecimiento, ya que muchas decisiones se toman en función de las expectativas sobre el futuro más que sobre la situación actual, y sin crecimiento del consumo y en especial de la inversión, es muy difícil crecer”, advierte.

En este escenario, Ormazábal asevera que la persistencia de niveles moderados de crecimiento, junto con un ambiente de incertidumbre respecto de la evolución futura de la economía y de algunas políticas públicas, ha llevado a una mayor cautela por parte del sector privado. “La inversión privada requiere confianza, reglas claras y perspectivas de rentabilidad. Cuando predominan las dudas sobre el escenario económico o regulatorio, muchas empresas optan por postergar proyectos, lo que termina limitando la capacidad de crecimiento de la economía en el mediano plazo”, comenta.

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