Las lluvias previstas para la zona centro-sur podrían generar complicaciones para la fruticultura, debido a que coincidirán con una etapa especialmente sensible para distintos cultivos: la floración.
Patricio González Colville, agroclimatólogo de la Universidad de Talca, explicó que las precipitaciones y el viento pueden afectar este proceso y, posteriormente, la calidad de los frutos.
“Pueden dañar la floración, hacerla caer y obviamente malograr la fisiología y calidad de los frutos”, advirtió el académico del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología.
Riesgos para cerezas, manzanos y viñas
En las cerezas, la combinación de precipitaciones y posteriores jornadas cálidas podría provocar partiduras, una condición que afecta su calidad y puede impedir su comercialización en mercados internacionales.
Para manzanos y viñas, González señaló que la mezcla de humedad y temperaturas elevadas puede favorecer enfermedades fungosas como Botrytis y Venturia, aumentando además los costos asociados a tratamientos preventivos.
El especialista sostuvo que esta primavera estará marcada por la evolución de El Niño, fenómeno que podría influir tanto en episodios intensos de precipitaciones como en eventos de altas temperaturas.
En el Maule, los modelos citados por el académico proyectan precipitaciones entre jueves y viernes, con 20 a 25 milímetros de agua y vientos que podrían alcanzar entre 20 y 40 km/h.
González llamó a los productores a monitorear permanentemente las condiciones meteorológicas, especialmente durante las próximas fases de desarrollo de los frutos, ante la combinación de humedad y calor.