Chile inicia 2026 con una ventaja clave: cerca de dos tercios de su matriz eléctrica es renovable, lo que permite proyectar un hidrógeno verde competitivo a nivel global.
El Ministerio de Energía estima inversiones por US$45.000 millones al 2030 y hasta US$330.000 millones al 2050, posicionando esta industria como una de las grandes apuestas económicas del país.
Actualmente existen más de 70 proyectos en distintas etapas. El objetivo es convertir a Chile en un actor relevante hacia 2040, aprovechando costos proyectados entre los más bajos del mundo.
Desde enero de 2026, el CBAM europeo exige pagos por emisiones incorporadas en productos como acero o fertilizantes, lo que impacta directamente a exportadores.
En ese escenario, integrar hidrógeno verde en procesos industriales permite reducir riesgos regulatorios y financieros sin reemplazar totalmente la infraestructura actual.
Ventaja estratégica
Expertos sostienen que no se trata solo de sostenibilidad, sino de competitividad y acceso a mercados.
En 2025, Chile registró más de US$25.000 millones en inversión extranjera vinculada al hidrógeno verde, mientras otros países aceleran sus propios incentivos.