El expresidente sirio Bashar al-Asad fue condenado a muerte este martes por un tribunal de Siria, en un proceso realizado en ausencia debido a que permanece fuera del país desde la caída de su gobierno.
La sentencia lo responsabiliza por asesinatos premeditados, torturas, detenciones arbitrarias y crímenes contra la humanidad cometidos durante los años de conflicto que siguieron al levantamiento contra su régimen en 2011. Se trata de la primera condena judicial contra el exmandatario por los crímenes atribuidos a su gobierno durante la guerra civil.
Ocho personas vinculadas al régimen también fueron condenadas
La decisión judicial alcanzó a otras ocho personas relacionadas con el antiguo aparato de poder sirio. Entre ellas se encuentra Maher al-Asad, hermano del expresidente, y Atef Najib, antiguo responsable de seguridad en la provincia de Deraa y primo de Bashar al-Asad.
Najib fue el único de los principales acusados que estuvo presente durante el proceso. También recibió la pena de muerte por su participación en la represión ocurrida durante los primeros años de las protestas contra el régimen.
La causa se relaciona con los hechos ocurridos durante la represión de las manifestaciones que comenzaron en 2011, movimiento que posteriormente derivó en una guerra que se prolongó durante casi 14 años.
Al-Asad permanece en Rusia
La condena fue dictada en ausencia, ya que Bashar al-Asad abandonó Siria después de que las fuerzas rebeldes tomaran el poder a finales de 2024.
Actualmente, el exmandatario permanece en Rusia, país que le concedió asilo después de su salida de Siria. Su ubicación fuera del territorio sirio representa uno de los principales obstáculos para que la sentencia pueda ejecutarse.
De hecho, expertos citados por Reuters advirtieron que la pena de muerte podría dificultar eventuales esfuerzos para conseguir su extradición y llevarlo físicamente ante la justicia siria.
Primera condena judicial contra el exmandatario
El proceso representa un hito para las nuevas autoridades sirias, que buscan presentar los juicios contra integrantes del antiguo régimen como parte de un proceso de justicia transicional y rendición de cuentas.
La sentencia también provocó celebraciones en distintas ciudades del país, especialmente en Deraa, lugar donde comenzaron las protestas de 2011 y donde Atef Najib tuvo un papel relevante en la represión inicial.
Sin embargo, la condena también genera interrogantes sobre su aplicación efectiva, considerando que Bashar al-Asad se encuentra en Rusia y que Moscú no ha aceptado hasta ahora las solicitudes para entregarlo a las autoridades sirias.