Un informe de la ONU reveló graves violaciones a los derechos humanos en Corea del Norte, bajo el régimen de Kim Jong-un. El documento denuncia un control estatal extremo, con represión religiosa, sistema de castas y propaganda incesante.
Durante la pandemia, se reforzó la vigilancia, se cerraron fronteras y disminuyó el flujo de información desde el exterior. El estudio se basa en más de 300 entrevistas a fugitivos que relataron torturas, ejecuciones públicas y trabajos forzados, incluso con niños.
También se identificaron campos de prisioneros políticos, donde persisten desapariciones, maltratos y hambrunas.
La ONU pide abolir la pena de muerte, terminar con los castigos colectivos y permitir el ingreso de observadores internacionales. “El pueblo norcoreano ha vivido una década perdida, marcada por represión y miedo”, concluyó el alto comisionado Volker Türk.