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Ecuador: Guillermo Lasso asume presidencia con retos sociales y económicos pendientes

Ecuador: Guillermo Lasso asume presidencia con retos sociales y económicos pendientes
Agencia Uno.

El conservador Guillermo Lasso asumirá el bastón de mando en Ecuador con el objetivo de que la emergencia derivada de la pandemia no termine de eclipsar otros retos pendientes, tanto en el ámbito socioecómico como en el político. Deberá hacerlo de la mano de una Asamblea Nacional fragmentada que le obligará a negociar para lograr un mínimo de estabilidad política.

Lasso se impuso el 11 de abril en segunda vuelta a Andrés Arauz, heredero político del expresidente Rafael Correa y vencedor de la primera ronda. El correísmo que representa Unión por la Esperanza (UNES), sin embargo, es el partido con más escaños en la Asamblea, donde también ha ganado fuerza el movimiento indígena Pachakutik.

El nuevo mandatario ha tendido la mano en estos últimos meses a sus rivales políticos, consciente de que sin ellos no logrará sacar adelante las grandes reformas que pueda necesitar el país para superar los diversos retos que afronta. “Una crisis económica, una crisis sanitaria, una crisis moral y ética, y de seguridad”, declaró el propio Lasso tras su victoria.

La representante del PNUD en Ecuador, Matilde Mordt, explica en una entrevista a Europa Press que el país tiene por delante “grandes retos” que en cierta medida son “compartidos” por toda la región, si bien reconoce que “el desafío número cero” pasa por contener la pandemia de coronavirus y avanzar en la campaña de vacunación.

Lasso ha hecho precisamente de la aceleración de las vacunas una de sus grandes promesas de campaña, razón por la cual ha mantenido contactos con empresas y gobiernos con vistas a derrotar a un virus que llevó a Ecuador al límite en algunos momentos. El país sudamericano acumula más de 415.000 casos de COVID-19 y más de 14.600 fallecidos.

En el ámbito económico, el presidente electo se ha mostrado optimista, entre otras razones porque la reciente negociación de la deuda externa evita que esta se cierna como una espada de Damocles y no hay grandes vencimientos en los próximos años. Confía en poder eliminar el déficit fiscal en cuatro años, si bien está por ver los efectos a medio plazo de una pandemia que ya provocó en 2020 un desplome del PIB del 7,8 por ciento.

En materia de impuestos, ha prometido no aumentarlos e incluso reducirlos o eliminarlos en algunos casos. Mordt incide en que cualquier futura reforma tributaria “debería ser más redistributiva”, con vistas a repartir la carga fiscal y evitar potenciales escenarios de descontento como las que se han visto en las últimas semanas en Colombia a cuenta de un plan presentado por el Gobierno de Iván Duque.

 

Agencia Uno.

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