El Vaticano decidió no participar en la llamada “Board of Peace” impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un organismo originalmente concebido para supervisar la reconstrucción de Gaza pero cuyo mandato se amplió para convertirse en un ente global de mantenimiento de la paz, presidido indefinidamente por el propio Trump.
El secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, confirmó que la Santa Sede declinó la invitación cursada al papa Leo XIV, primer pontífice nacido en Estados Unidos. Explicó que en el Vaticano quedaron “perplejos” por algunos puntos del plan y que existen “cuestiones críticas” por resolver.
Entre las principales preocupaciones, Parolin subrayó que, a nivel internacional, debe ser sobre todo la ONU la que gestione las situaciones de crisis, no un órgano paralelo diseñado desde Washington.
Aunque Italia y la Unión Europea han señalado que prevén asistir como observadores, el Vaticano remarcó que no participará en la Junta de Paz “por su naturaleza particular”, distinta a la de otros Estados. Reino Unido, Francia y Noruega también han rechazado integrarse al mecanismo. Diplomáticos y líderes mundiales temen que el mandato ampliado del organismo y la presidencia indefinida de Trump terminen debilitando el sistema multilateral y la labor de Naciones Unidas.
El papa Leo XIV ha hecho de la búsqueda de la paz un eje central de su pontificado. En un reciente discurso alertó que “la guerra está de vuelta a la moda” y defendió que la ONU mantenga un papel clave en la resolución de conflictos, insistiendo en el respeto del derecho humanitario.
También ha pedido una solución de dos Estados para el conflicto israelí-palestino y ha criticado las políticas migratorias de Trump, quien ha declarado sentirse limitado solo por su “propia moralidad” y ha restado importancia al orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.