El anuncio se produce tras una de las jornadas más intensas del conflicto reciente, marcada por bombardeos israelíes en territorio libanés que han dejado cientos de víctimas y un grave impacto humanitario.
Según reportes de Reuters y Al Jazeera, Netanyahu ordenó iniciar conversaciones “lo antes posible”, con el objetivo de avanzar hacia un eventual acuerdo que incluya el desarme de Hezbollah y una reducción de las tensiones.
Sin embargo, el propio gobierno israelí ha dejado claro que las operaciones militares continuarán mientras no se garanticen condiciones de seguridad, lo que genera dudas sobre el impacto inmediato de estas conversaciones.
La decisión se da en medio de fuertes presiones internacionales, especialmente de Estados Unidos, para avanzar hacia una salida diplomática que evite una mayor expansión del conflicto en Medio Oriente.
El escenario es particularmente delicado, ya que la ofensiva israelí en Líbano ocurre en paralelo a la guerra con Irán, lo que ha abierto múltiples frentes de tensión en la región.
Desde Beirut, las autoridades han manifestado disposición a dialogar, pero han condicionado cualquier negociación a un cese de las hostilidades.
En ese contexto, el gobierno libanés busca que se detengan los ataques como paso previo a cualquier instancia formal de conversación, mientras que Hezbollah ha rechazado la posibilidad de negociar bajo presión militar.
El anuncio de negociaciones se produce en un momento crítico, con miles de desplazados y un alto número de víctimas civiles, lo que ha encendido las alertas de la comunidad internacional.
Pese a la apertura al diálogo, el conflicto sigue activo, dejando un escenario incierto respecto a si estas conversaciones podrán traducirse en una desescalada real en la zona.