El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que en los próximos días nombrará a un nuevo primer ministro tras la destitución de Michel Barnier por el Parlamento. Macron descartó renunciar y acusó a la “ultraderecha y la ultraizquierda” de unirse para sembrar el “desorden”.
El nuevo primer ministro tendrá la misión de formar un gobierno de interés general que represente a todas las fuerzas políticas dispuestas a participar o, al menos, a no censurarlo. Macron enfatizó que cumplirá su mandato de cinco años hasta 2027, a pesar de los llamados a su dimisión.
Moción de censura y divisiones políticas
La destitución de Barnier se produjo tras una moción de censura propuesta por la izquierda radical y apoyada por el partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen. El líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, afirmó que Macron “es la causa del problema” y que “partirá por la fuerza de los hechos”.
Francia enfrenta un escenario político complejo, con una Asamblea Nacional sin mayorías claras y dividida en tres bloques: izquierda, centroderecha y extrema derecha. La caída de Barnier fue provocada por el rechazo de su presupuesto para 2025, que incluía medidas de austeridad consideradas indispensables para estabilizar las finanzas.
Impacto económico y político
La agencia de calificación financiera Moody’s advirtió que esta situación “profundiza el estancamiento político” y “reduce la posibilidad de consolidar las finanzas públicas”, un aspecto crítico para el país en el contexto actual.
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