El rey Harald V de Noruega murió este viernes a los 89 años, poniendo fin a un reinado de más de tres décadas. El monarca falleció en el Hospital Universitario de Oslo, donde permanecía internado desde mediados de agosto debido a problemas de salud.
El Palacio Real noruego confirmó que Harald V falleció pacíficamente durante la mañana de este 28 de agosto, después de que su estado de salud se deteriorara durante los últimos días. Su esposa, la reina Sonja, y su hijo Haakon habían cancelado sus compromisos para acompañarlo.
El soberano había sido hospitalizado el 17 de agosto mientras recibía tratamiento por una anemia hemolítica. Durante su internación también fue tratado por una infección bacteriana en la sangre.
Haakon VIII se convierte en nuevo rey de Noruega
La muerte de Harald V provoca inmediatamente un cambio en la jefatura de Estado. De acuerdo con las normas constitucionales noruegas, el país nunca queda sin monarca y el siguiente integrante de la línea sucesoria asume automáticamente el trono tras el fallecimiento del soberano.
De esta manera, su hijo de 53 años se convirtió en el rey Haakon VIII, mientras que la princesa Ingrid Alexandra, de 22 años, pasó a ocupar el primer lugar en la línea de sucesión.
El Gobierno noruego convocó las instancias previstas para formalizar la transición. El nuevo monarca deberá además prestar juramento ante el Parlamento de Noruega, tal como establece la Constitución del país.
Más de tres décadas como rey
Harald V llegó al trono en enero de 1991, después de la muerte de su padre, Olav V. Al momento de su fallecimiento era el monarca de mayor edad de Europa y había mantenido su decisión de no abdicar pese a los problemas de salud que marcaron sus últimos años.
Nacido el 21 de febrero de 1937, Harald pasó parte de su infancia en Estados Unidos después de que la familia real tuviera que abandonar Noruega durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. Décadas después, su matrimonio con Sonja Haraldsen, quien no pertenecía a la realeza, también marcó un cambio en las tradiciones de la monarquía noruega.
Además de sus funciones institucionales, Harald fue un destacado aficionado a la navegación y representó a Noruega en tres ediciones de los Juegos Olímpicos. También mantuvo durante décadas una estrecha relación con iniciativas vinculadas a la protección del medioambiente.
Tras conocerse su fallecimiento, Noruega inició un período de duelo nacional y cientos de personas comenzaron a depositar flores frente al Palacio Real de Oslo. Las Fuerzas Armadas también anunciaron salvas de honor y un minuto de silencio en sus unidades en memoria del fallecido monarca.