Equipos de emergencia intensifican la búsqueda de cerca de 1.400 personas desaparecidas tras las devastadoras inundaciones que golpearon zonas de Nepal y Tíbet, luego de un colapso glaciar que desencadenó un enorme flujo de agua, lodo y rocas en la región del Himalaya.
La emergencia afectó especialmente al distrito de Rasuwa, en Nepal, y a la zona de Gyirong, en Tíbet, donde la fuerza de la riada destruyó viviendas, carreteras, puentes y otras infraestructuras. Las labores de rescate se han visto dificultadas por los daños en las vías de comunicación y las condiciones del terreno.
Entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros, incluidos turistas y peregrinos que se encontraban en esta zona del Himalaya. Reuters informó que más de 650 ciudadanos extranjeros permanecían sin ser localizados, mientras distintos países trabajan para establecer el paradero de sus nacionales.
La magnitud de la tragedia también se refleja en el número de víctimas fatales. Los últimos reportes internacionales sitúan el balance en más de 270 fallecidos, aunque las cifras continúan cambiando a medida que los equipos acceden a sectores que permanecían aislados.
Inicialmente se evaluó la posibilidad de que un sismo de magnitud 4,4 estuviera detrás del fenómeno. Sin embargo, investigaciones posteriores apuntaron a un colapso glaciar acompañado de un enorme desprendimiento de rocas y hielo como desencadenante de la riada.
La situación continúa siendo crítica debido a la posibilidad de nuevos deslizamientos y crecidas, mientras los equipos de Nepal y China mantienen las operaciones para encontrar sobrevivientes y recuperar a las personas fallecidas.