El Gobierno peruano decidió aplicar un régimen excepcional en parte de la región de Tacna, declarando estado de emergencia en una de las zonas más sensibles del norte chileno-peruano, en respuesta al aumento de hechos vinculados a inseguridad y tránsito irregular.
La medida afecta a cuatro distritos y tendrá una duración de dos meses, periodo en el que las fuerzas de seguridad asumirán un rol reforzado en el control territorial.
Durante este periodo, la seguridad interna quedará principalmente bajo supervisión policial, con respaldo de las Fuerzas Armadas, lo que permitirá intensificar operativos en sectores considerados estratégicos.
El despliegue incluirá vigilancia constante en áreas cercanas a la frontera, donde se han identificado puntos de cruce no autorizados.
Dentro de las acciones anunciadas, se contempla el uso de drones para monitorear la zona limítrofe, además de intervenciones directas a personas que intenten ingresar por rutas informales.
Estas medidas buscan frenar el tránsito irregular y detectar posibles actividades delictuales en zonas de difícil acceso.
El estado de emergencia permitirá limitar ciertas libertades, como el desplazamiento o la realización de reuniones, dependiendo de la evaluación de las autoridades.
Asimismo, se establecerá una coordinación permanente entre organismos de seguridad para evaluar el avance de la situación y ajustar las acciones en terreno.
La decisión se enmarca en un escenario donde Tacna ya había sido objeto de disposiciones similares en el pasado reciente, en medio de un aumento de la presión migratoria y preocupaciones por el orden público en la zona.