Los mercados internacionales comenzaron septiembre bajo presión. El precio del petróleo volvió a subir este martes 1, mientras una fuerte venta de bonos soberanos elevó sus rendimientos y provocó retrocesos en las bolsas europeas y en los futuros de Wall Street.
El escenario está marcado por el recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, situación que volvió a generar inquietud respecto del suministro energético y las perspectivas de inflación a nivel global.
El petróleo Brent avanzaba alrededor de 2% y se ubicaba en US$92,10 por barril, mientras que el precio de referencia del gas natural europeo se acercaba a su mayor nivel desde comienzos de 2023.
Rendimientos de bonos alcanzan máximos de varios años
La incertidumbre también golpeó con fuerza al mercado de deuda. En Estados Unidos, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años alcanzó cerca de 4,8%, su nivel más elevado desde comienzos de 2025.
Japón protagonizó uno de los movimientos más relevantes de la jornada: el rendimiento de su bono a 10 años llegó al 3% por primera vez desde 1996, en medio de las preocupaciones por la inflación, la situación fiscal del país y las expectativas de nuevas alzas en las tasas de interés.
La presión también llegó a Europa. El bono británico a 10 años superó el 5,25%, alcanzando su mayor rendimiento desde 2008, mientras que su equivalente alemán llegó al 3,36%, un máximo de 15 años.
Uno de los factores detrás de este comportamiento es la expectativa de que los principales bancos centrales mantengan o intensifiquen el endurecimiento de su política monetaria para contener las presiones inflacionarias.
Bolsas reaccionan a la baja
El aumento de los costos de financiamiento terminó trasladándose a los mercados accionarios. El índice europeo STOXX 600 retrocedía alrededor de 0,5%, mientras los futuros estadounidenses anticipaban una apertura negativa en Wall Street.
Los futuros del Dow Jones caían 0,62% y los del S&P 500 perdían 0,61%, mientras que los vinculados al Nasdaq retrocedían 1,20%.
Las tasas más elevadas pueden ejercer una presión especialmente importante sobre las empresas tecnológicas, debido a los elevados niveles de inversión y financiamiento necesarios para desarrollar proyectos relacionados con inteligencia artificial.
El mercado también permanece atento a las próximas decisiones de los bancos centrales. En Estados Unidos aumentaron las expectativas de una subida de tasas de la Reserva Federal durante septiembre, mientras los nuevos datos de inflación de la eurozona reforzaron las apuestas por un eventual ajuste del Banco Central Europeo.