Un dron atribuido a Rusia impactó esta madrugada en un edificio residencial en Galați, una ciudad del este de Rumanía próxima a la frontera con Ucrania, causando al menos dos heridos leves y un incendio en el tejado tras el choque, según informaron las autoridades rumanas y medios internacionales.
El aparato no fue derribado antes de entrar en territorio rumano, sino que fue detectado por radares mientras se aproximaba, y terminó estrellándose contra el décimo piso de un bloque de viviendas, obligando a evacuar a unas 70 personas, añadieron fuentes oficiales.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) reaccionó con dureza al incidente, calificando el impacto como una demostración de la “imprudencia de Rusia” y reafirmando su compromiso de defender el territorio de todos sus miembros, incluidos los ataques con drones y otras amenazas emergentes.
Líderes de la Unión Europea también manifestaron su condena, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señalando que el suceso representa un cruce de “otra línea” en la agresión rusa, y anunciando apoyo político y medidas adicionales de presión contra Moscú.
En respuesta diplomática al impacto del dron, Rumanía declaró persona non grata al cónsul ruso en Constanza, cerró su consulado y solicitó a la OTAN acelerar el despliegue de sistemas integrados de defensa antiaérea para reforzar la seguridad en su espacio aéreo.
Este incidente marca uno de los primeros casos en que un dron asociado a la guerra en Ucrania causa daño directo en suelo de un país miembro de la OTAN, intensificando las preocupaciones sobre la posibilidad de que el conflicto se extienda fuera de las fronteras ucranianas y obligue a reforzar la protección de países aliados.