El rey Carlos III rompió el silencio tras la detención de su hermano, Andrés Mountbatten-Windsor, vinculado al caso Epstein y sospechoso de mala conducta en cargo público.
El monarca expresó su “profunda preocupación” por la situación, pero remarcó que el proceso judicial debe avanzar sin interferencias.
En una declaración oficial, el soberano de 77 años recalcó que lo que viene ahora es un “proceso completo, justo y adecuado”, en el que –según subrayó– el caso deberá ser “investigado de la manera apropiada y por las autoridades competentes”.
El rey insistió en que las instituciones a cargo de la investigación cuentan con todo el respaldo de la Corona, enfatizando que tienen su “apoyo y cooperación incondicionales” y rematando con una idea central: “la ley debe seguir su curso”.
Al mismo tiempo, Carlos III reconoció que, mientras la investigación permanezca abierta, no le corresponde profundizar públicamente sobre el caso. En ese contexto, señaló que él y su familia continuarán dedicados a su rol institucional y a las obligaciones propias de la monarquía, afirmando que seguirán comprometidos con su “deber y servicio” hacia la ciudadanía.
El caso Epstein se refiere al financiero estadounidense Jeffrey Epstein, condenado en 2008 por delitos sexuales contra menores y nuevamente acusado en 2019 de dirigir una red de tráfico sexual de niñas y adolescentes.
Fue detenido en Nueva York y, mientras esperaba juicio por estos cargos, apareció muerto en su celda en circunstancias que las autoridades calificaron como suicidio. El caso involucra a figuras poderosas de la política, las finanzas y la realeza, y ha generado años de controversia por los abusos, los encubrimientos y los acuerdos judiciales que recibió.