Una potente tormenta invernal que continúa afectando amplias zonas de Estados Unidos ha dejado al menos 11 personas fallecidas, a medida que el frío extremo, la nieve y el hielo dificultan la vida cotidiana y la movilidad en el país.
El fenómeno climático ha sido descrito por los meteorólogos como un episodio severo de nieve y lluvia helada que avanzó desde el centro hasta el sur y noreste del país durante el fin de semana, acumulando nieve, hielo y temperaturas gélidas en varios estados.
Las autoridades han declarado estado de emergencia en Washington y en más de una veintena de estados, ante la magnitud del temporal y la presencia de condiciones peligrosamente frías derivadas de una masa de aire ártico que sigue descendiendo sobre gran parte del territorio.
El impacto de esta tormenta ha sido multifacético: además de las muertes, se han registrado apagones masivos que han dejado cerca de un millón de hogares sin electricidad, lo que complica aún más la situación para millones de personas que enfrentan temperaturas bajo cero.
El transporte también ha sufrido graves interrupciones: miles de vuelos fueron cancelados o retrasados, incluyendo más de 11.400 cancelaciones, lo que representa una de las mayores afectaciones al tráfico aéreo desde la pandemia.
Ante estas condiciones, las autoridades han instado a la población a permanecer en casa, evitar desplazamientos innecesarios y tomar medidas de precaución frente a las temperaturas extremadamente bajas y los caminos intransitables que han marcado este episodio invernal.