El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha iniciado la demolición de parte del ala este de la Casa Blanca para dar paso a la construcción de un nuevo salón de baile presidencial.
Este proyecto, valorado en $250 millones, será financiado íntegramente por Trump y donantes privados, sin costo para los contribuyentes estadounidenses.
La nueva estructura, que ocupará aproximadamente 90,000 pies cuadrados, está diseñada para albergar hasta 999 invitados y contará con características de seguridad avanzadas, como ventanas a prueba de balas.
La demolición comenzó el 20 de octubre de 2025, a pesar de las promesas anteriores de Trump de que la construcción no afectaría la estructura histórica de la Casa Blanca. El ala este, construida en 1902 y ampliada en 1942, ha albergado tradicionalmente las oficinas de la primera dama y otras funciones administrativas.
El nuevo salón de baile, que se espera esté terminado antes de que finalice el segundo mandato de Trump en 2029, ha generado controversia, con críticos calificándolo como un “proyecto de vanidad” y una “profanación” del patrimonio histórico estadounidense.
El proyecto ha recibido apoyo de importantes corporaciones, incluyendo Apple, Amazon y Microsoft, que han realizado contribuciones significativas. Sin embargo, también ha sido objeto de críticas por parte de legisladores y defensores del patrimonio histórico, quienes cuestionan la prioridad de la iniciativa en medio de desafíos económicos y sociales.
A pesar de las críticas, Trump ha defendido el proyecto como una mejora necesaria para la Casa Blanca y una adición que beneficiará a futuras administraciones