Venezuela, junto a naciones aliadas integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) exigieron la restitución inmediata de un buque petrolero incautado por Estados Unidos en aguas cercanas al país sudamericano.
El gobierno venezolano calificó la acción de Estados Unidos como un “acto de piratería internacional” y un “robo descarado”, tras la confiscación del barco que transportaba crudo venezolano sancionado.
El gobierno de Donald Trump ha defendido las acciones como parte de su estrategia para impedir que recursos petroleros contribuyan a financiamiento de grupos señalados por Washington.
Los países del ALBA denunciaron que estas acciones representan una intromisión en los asuntos hemisféricos y una amenaza a la paz regional.