El crop manager de cereales de ANASAC, José Manuel Paine, abordó en Agenda Agrícola uno de los principales desafíos productivos del agro chileno: el control de malezas gramíneas en cultivos como trigo, cebada y otros cereales, advirtiendo su fuerte impacto en los rendimientos.
“Nos encontramos con poblaciones de maleza que muchas veces superan las mil plantas de gallega por metro cuadrado. Eso implica bajas muy importantes en el rendimiento”, explicó.
Además del rendimiento, también se ve afectada la calidad del grano. “Tienes una menor cantidad de granos por espiga, menor calidad panadera y menor contenido de proteínas”, explicó. Esto, termina impactando directamente en la rentabilidad del productor.
“Doble sello”: la estrategia clave
Uno de los conceptos centrales de la entrevista fue el llamado doble sello. Esto “implica la aplicación secuencial de herbicidas con distintos mecanismos de acción”, comentó.
Según detalló, combinar un tratamiento preemergente con uno postemergente permite extender el control y mejorar los resultados productivos.
“Puedes lograr el potencial de rendimiento comparativo con un control mecánico”, afirmó.
Incluso, en condiciones óptimas, los rendimientos pueden multiplicarse:
- Cultivo enmalezado: 7 a 8 quintales
- Con control adecuado: hasta 70 u 80 quintales
- En algunos casos: sobre 100 quintales
Periodo crítico: desde la siembra hasta el encañado
Paine enfatizó que el momento clave para el control de malezas es temprano. “Todo el periodo desde la siembra hasta la etapa reproductiva es crítico”, explicó.
Durante esa etapa se definen factores clave como:
- Número de plantas
- Número de granos por espiga
- Potencial de rendimiento
“Si mantienes un cultivo limpio en esa primera etapa, tienes un gran golpe ganado”, afirmó.