La entrevista abordó tanto los desafíos tecnológicos como las proyecciones científicas que marcarán la próxima etapa de la exploración espacial internacional.
El desafío de dimensionar el espacio
Durante la conversación, Bendek explicó la complejidad de trabajar con magnitudes fuera de la experiencia terrestre, especialmente en relación con los cohetes utilizados en estas misiones.
“Siendo parte de la organización seguíamos con detalle lo que estaba pasando (…) cuando ves las proporciones del cohete, nada tiene conexión con las magnitudes que normalmente usamos en la Tierra. Cuesta dimensionarlas y hacerse una idea”, señaló.
El científico además entregó una comparación gráfica para explicar la potencia de estos sistemas de lanzamiento. “Imagínate lo que es poner a 166 aviones todos tirando uno detrás de otro; eso equivale a un solo cohete”, agregó.
Artemis II y una nueva era espacial
Consultado por el contexto global y el avance de estas misiones en medio de conflictos internacionales, el ingeniero destacó el carácter histórico del proyecto.
“Es muy emocionante… esto es como un renacimiento de la carrera espacial, donde va a haber una colonización de la Luna y Marte, y esta vez no será ir para poner la bandera y volver, esta vez es para quedarse”, afirmó.
“Hay jugadores privados en EE.UU., jugadores gubernamentales y privados en China… hay una mezcla heterogénea de actores que hace que la geopolítica de esto sea extremadamente interesante y mucho más dinámica”, agregó.
Sus palabras apuntan a una visión de largo plazo sobre la exploración espacial, que busca establecer presencia permanente fuera de la Tierra.
¿Cuándo llegaría el ser humano a la Luna?
Respecto a los plazos de la misión, Bendek explicó que aún es difícil establecer fechas exactas, aunque ya existen proyecciones concretas. Indicó que se trabaja en un posible vuelo de Artemis en 2027, con miras a una posible instalación humana hacia 2028, dependiendo del desarrollo tecnológico.
También advirtió sobre la complejidad del proceso. “La magnitud de las proporciones necesarias para hacer funcionar estos cohetes hace difícil predecir los problemas”, señaló, en relación con posibles retrasos o desafíos técnicos.
Vida en la Luna y futuro de las misiones
El científico explicó además que la planificación no solo contempla viajes tripulados, sino también misiones robóticas y el desarrollo de infraestructura para la habitabilidad lunar.
Detalló que factores como la luz solar y las largas noches lunares influyen directamente en las condiciones de supervivencia, debido a las extremas temperaturas del satélite. Sobre la posibilidad de enviar personas, indicó que todo dependerá del desarrollo de esa infraestructura.
Finalmente, al ser consultado por Pedro Carcuro sobre si le gustaría viajar al espacio, Eduardo Bendek no dudó en su respuesta. “Sí, claro, sería espectacular… quizás, algún día”, confesó el científico chileno de la NASA.