La Policía de Investigaciones (PDI) desmanteló una organización delictual compuesta por diez individuos, acusados de introducir sustancias ilícitas al país utilizando “correos humanos”.
Según la PDI, la banda empleaba a inmigrantes en situación irregular para transportar la droga desde el norte de Chile hasta Santiago. Una vez en la capital, almacenaban los estupefacientes en el centro de la ciudad para posteriormente distribuirlos en la comuna de Puente Alto.
El inspector Esteban Lineros detalló que el líder de la organización, un ciudadano chileno, tomaba estrictas medidas para evitar ser detectado por las autoridades, como desplazarse durante altas horas de la noche. Durante el operativo, se incautaron 7 kilos de cocaína, una subametralladora, pistolas, escopetas, diversos cargadores y municiones de distintos calibres.
Los diez detenidos fueron formalizados por delitos relacionados con el tráfico de drogas y tenencia ilegal de armas de fuego, quedando todos en prisión preventiva.