El mercado laboral chileno atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. La tasa de desocupación llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio de 2026, su nivel más alto en cinco años, luego de aumentar 0,8 puntos porcentuales en doce meses. En el mismo periodo, el número de personas ocupadas cayó 0,2%, mientras los desocupados aumentaron 10,4%, según la última Encuesta Nacional de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Pero ¿cuánto empleo tendría que generar Chile para volver realmente a la situación laboral que tenía antes de la pandemia?
Un nuevo análisis del Observatorio Económico y Social de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Empresariales de la Universidad de La Frontera (OES FCJE-UFRO) estima que el país requeriría cerca de 393 mil empleos adicionales para recuperar la tasa de ocupación que registraba a comienzos de 2020.
La cifra permite mirar el deterioro del mercado laboral desde una perspectiva distinta a la tasa de desempleo. Antes de la pandemia, Chile tenía cerca de 9,06 millones de ocupados y una tasa de ocupación de 58,2%. En mayo-julio de 2026, el número de personas ocupadas había aumentado hasta aproximadamente 9,31 millones, es decir, alrededor de 251 mil personas más, pero la tasa de ocupación se había reducido a 55,9%.
La aparente contradicción se explica porque durante estos seis años también aumentó la población en edad de trabajar. De acuerdo con el ejercicio realizado por el OES FCJE-UFRO, para alcanzar actualmente la tasa de ocupación de 58,2% registrada antes de la pandemia, Chile debería tener cerca de 9,7 millones de personas ocupadas, alrededor de 393 mil más que las consideradas en el análisis.
La brecha volvió a crecer durante 2026
El estudio advierte además que la distancia respecto de la tasa de ocupación prepandemia se ha ampliado. Tras cerrar 2025 con una brecha estimada cercana a 161 mil empleos, durante 2026 esta volvió a crecer hasta aproximarse a los 393 mil.
Para Patricio Ramírez, coordinador del Observatorio Económico y Social de la Universidad de La Frontera, mirar únicamente el número total de ocupados puede llevar a una interpretación incompleta de lo que ocurre en el mercado laboral.
“Hoy Chile tiene más personas ocupadas que antes de la pandemia, pero eso no significa que el mercado laboral se haya recuperado. La población en edad de trabajar también aumentó y la economía no ha logrado generar empleo a una velocidad suficiente para mantener la tasa de ocupación que teníamos en 2020. Esa es la brecha que estamos observando”, señala Ramírez.
El cálculo de 393 mil puestos no corresponde al número de personas actualmente desempleadas ni significa que esa cantidad de trabajos haya sido destruida durante la pandemia. Se trata de una estimación de cuántas personas adicionales deberían estar ocupadas actualmente para que, considerando el tamaño de la población en edad de trabajar de 2026, Chile volviera a alcanzar la tasa de ocupación existente antes del Covid-19.
Solo tres regiones han superado su tasa de ocupación prepandemia
La recuperación, además, presenta importantes diferencias territoriales. De las 16 regiones del país, solo Antofagasta, Tarapacá y Atacama muestran actualmente un nivel de ocupación superior al requerido para recuperar su tasa prepandemia.
Antofagasta exhibe el mejor resultado, con un superávit estimado de 20,4 mil empleos respecto de ese nivel, equivalente a 5,9%. Le siguen Tarapacá, con 5,6 mil empleos y 2,9%, y Atacama, con 2,3 mil y 1,5%.
En el extremo contrario aparece el Maule, que registra la mayor brecha del país: requeriría cerca de 80 mil ocupados adicionales para recuperar su tasa prepandemia, equivalente a un déficit relativo de 13,9%. O’Higgins presenta una brecha estimada en 59,6 mil puestos y La Araucanía en 37,2 mil.
La Región Metropolitana también mantiene una diferencia negativa de aproximadamente 50,3 mil empleos, aunque proporcionalmente se encuentra mucho más cerca de recuperar su tasa anterior a la pandemia, con una brecha estimada de 1,2%.
El centro-sur concentra más de la mitad del déficit
Las diferencias se vuelven aún más evidentes al observar el país por macrozonas. El norte es la única que presenta un resultado positivo, con un superávit estimado de 23,8 mil empleos respecto de la tasa de ocupación prepandemia.
En contraste, el centro-sur concentra una brecha de 205,8 mil empleos, equivalente al 52,4% del déficit nacional calculado por el estudio. La zona sur agrega otros 98,9 mil, mientras la Región Metropolitana registra una diferencia de 50,3 mil.
El análisis plantea que estas diferencias requieren mirar más allá de las políticas laborales tradicionales y considerar factores como la capacidad de inversión, la productividad, la estructura productiva y las posibilidades de generación de empleo de cada territorio.
“No existe una sola recuperación laboral en Chile. Tenemos territorios que ya superaron su referencia prepandemia y otros donde la brecha sigue siendo de dos dígitos. Por eso el desafío no pasa únicamente por crear puestos de trabajo, sino por entender qué condiciones están permitiendo que unas regiones generen empleo con mayor dinamismo que otras”, agrega Ramírez.
El boletín sostiene que una estrategia homogénea puede resultar insuficiente frente a realidades regionales tan distintas y plantea la necesidad de vincular las políticas de empleo con inversión, productividad, desarrollo productivo, capital humano y formalización.