La contralora general de la República, Dorothy Pérez, protagonizó un momento histórico este año en el Enade al convertirse en la primera persona que ejerce ese cargo en exponer como oradora principal ante el mundo empresarial.
Desde el inicio de su intervención cosechó aplausos, especialmente al destacar uno de los hallazgos más sonados de Contraloría: el uso fraudulento de licencias médicas por parte de funcionarios públicos.
Pérez repasó las funciones del órgano contralor, resaltando los Consolidados de Información Circularizada (CIC) —informes con enfoque ciudadano— y su rol contable y jurisdiccional.
También anunció que, en colaboración con el Poder Judicial, ya se está “intraoperando para la recepción de condenas”, para detectar automáticamente a personas condenadas y impedir su ingreso al aparato público.
La contralora reiteró su demanda de mayores recursos para Contraloría, aunque reconoció la resistencia política que supone pedir más presupuesto a la institución encargada de controlarla.
Atrasos digitales y la “permisología” como obstáculo
Pérez lamentó el lento avance de la Ley de Transformación Digital del Estado, cuyo plazo original vencía en diciembre de 2017. “A veces el empuje se nos acaba en la mitad del camino”, dijo, destacando la importancia de agilizar trámites públicos.
Asimismo, denunció que más de 704 permisos públicos no han sido respondidos por el Consejo de Monumentos Nacionales, algunos con retrasos de hasta 878 días.