Según la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), se esperan velocidades de viento que podrían alcanzar los 100 km/h en la cordillera, con ráfagas significativas también en la precordillera y otras zonas elevadas. La alerta abarca desde el 1 hasta el 2 de julio, dependiendo del sector, y tiene por objetivo permitir la coordinación de medidas preventivas ante eventuales emergencias.
El monitoreo indica que en el litoral las velocidades oscilarán entre 25 y 40 km/h, con rachas de hasta 60 km/h, mientras que en la precordillera podrían alcanzar entre 40 y 60 km/h, con ráfagas de hasta 80 km/h. En la cordillera, se pronostican vientos de 60 a 80 km/h, con ráfagas de hasta 100 km/h. Las alturas de isoterma cero previstas varían entre 1.200 y 2.500 metros según la zona y fecha.
La alerta preventiva se constituye como un estado de reforzamiento de la vigilancia, que implica monitoreo constante y coordinación del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SINAPRED). Las autoridades llaman a la ciudadanía a extremar precauciones, especialmente en actividades al aire libre y desplazamientos por zonas de riesgo.
Esta medida busca proteger a la población y minimizar daños a la infraestructura, especialmente en áreas de mayor exposición a vientos intensos, asegurando la activación temprana de los protocolos de emergencia y recursos necesarios para enfrentar situaciones adversas.
El SENAPRED mantendrá actualizaciones periódicas sobre el comportamiento de los vientos y las condiciones climáticas en la región, recomendando a la población seguir las instrucciones oficiales y reportar cualquier situación de riesgo que pueda surgir durante el período de alerta.