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Entregan obras clave de control aluvional en Antofagasta que beneficiarán a más de 13 mil personas

Entregan obras clave de control aluvional en Antofagasta que beneficiarán a más de 13 mil personas

Con una inversión total superior a $14 mil millones, se dio por finalizada la primera etapa de la obra de control aluvional en la Quebrada Bonilla, en Antofagasta. Esta infraestructura se alza como una medida concreta frente al cambio climático y busca evitar tragedias como la ocurrida en 1991, cuando un aluvión cobró la vida de 91 personas y dejó a más de 70 mil damnificadas.

La inauguración fue encabezada por la ministra de Obras Públicas, Jessica López, junto a la representante del PNUD en Chile, Georgiana Braga-Orillard, destacando el carácter emblemático y pionero del proyecto, que considera el impacto del cambio climático en su diseño y ejecución.

Infraestructura resiliente para el futuro

La obra forma parte del programa AdaptaClima, una iniciativa desarrollada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), financiada por el CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, y ejecutada en conjunto con los ministerios del Medio Ambiente y de Obras Públicas, además de Senapred y la Dirección Meteorológica de Chile.

La crisis climática demanda actuar con urgencia y visión de futuro. Este proyecto es clave para que Antofagasta sea más resiliente a los desastres”, subrayó la ministra López. Agregó que las siguientes dos etapas del proyecto estarán a cargo de la Dirección de Obras Hidráulicas del MOP, siendo la segunda ya licitada para comenzar durante este año, y la tercera programada para 2026.

Por su parte, Georgiana Braga-Orillard destacó que esta primera fase, con una inversión superior a $2.900 millones, “marca un avance clave hacia obras públicas más resilientes y adaptadas al futuro climático del norte del país”.

Qué contempla el proyecto

Esta primera etapa consideró la construcción de obras de retención de material sólido, muros de encauzamiento, estabilizadores de pendientes y canales de hormigón, todos enfocados en prevenir desastres naturales ante posibles eventos aluvionales en la Quebrada Bonilla.

Las próximas fases incluyen trabajos en el brazo sur de la quebrada y en la confluencia de sus afluentes. Además, la planificación del proyecto incorporó una actualización de los diseños hidráulicos, recomendaciones metodológicas para enfrentar el cambio climático y un fuerte componente de educación y participación comunitaria, incluyendo talleres en gestión de riesgos, salud mental, primeros auxilios y preparación ante emergencias.

Este proyecto refuerza el compromiso del Estado y organismos internacionales con el desarrollo de infraestructura adaptativa, que proteja a las personas y mitigue los efectos del cambio climático, particularmente en las zonas más vulnerables del país.

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