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Kast apunta contra trabas regulatorias que afectan a los agricultores: “Las normas ahogan al campo chileno”

Kast apunta contra trabas regulatorias que afectan a los agricultores: “Las normas ahogan al campo chileno”
José Antonio Kast – Agencia UNO

José Antonio Kast llegó hasta el escenario de Enagro 2025 , dirigiendo un contundente mensaje a los agricultores de Chile donde centró su discurso en las dificultades que enfrenta el sector.

Con la frase “Las trabas ahogan” como estandarte, sentenció la urgente necesidad de una facilitación regulatoria que descomprima al campo.

Para Kast, el camino al desarrollo agrícola requiere con urgencia reglas claras y cumplibles, afirmando que los propios agricultores son testigos de este problema al declarar que “ustedes lo han vivido, normas medioambientales incumplibles”.

Para graficar su punto, pidió mirar en detalle la realidad de ciertos rubros, poniendo como ejemplo concreto el de las lecherías.

La lechería como ejemplo de un sistema ahogado por la burocracia

“Los invito a ver todo lo que tienen que cumplir en una lechería”, propuso el candidato, quien recordando su frecuente defensa del producto señaló que “he hablado mucho de la leche, lo sana que es la leche”.

Su conclusión, sin embargo, fue demoledora para el sistema actual: “Vayan a cumplir todas las normas que les exigen en una lechería y no podrían cumplirlas”.

Extendió esta crítica a otras áreas clave de la producción, como “las normas medioambientales para temas de abono, de quemas, de planteles de animales”.

Kast atribuyó este problema generalizado a una profunda desconexión, criticando que “efectivamente hay mucha gente que no conoce el campo y piensa que desde un escritorio se va a arreglar todo”.

La rigidez de las normas laborales que ignoran la realidad del campo

El candidato también abordó la inflexibilidad de la legislación laboral, partiendo por la base de que “las reglas claras en temas laborales, si la cosecha no siempre tiene horario”.

Para graficar esta realidad, relató una experiencia personal de su juventud: “Muchas veces me tocó acompañar a mi padre en la labor de las distintas cosechas”.

Compartió una anécdota específica sobre el trabajo en el sur, explicando que “para qué decir si era pasto en el sur, una ventana de dos días, tres días y no teníamos las aplicaciones, sino que era si el volcán tenía sombrero o si tenía un gorrito y de ahí uno calculaba cuantos días tenía para poder realizar la faena agrícola”.

Desde esta vivencia, cargó contra quienes redactan las leyes, afirmando que “las personas que dictan las normas laborales no conocen eso, ni siquiera dan una alternativa como pueden tenerlas las mineras”, concluyendo que “ahí hay mucho, mucho que avanzar”.

La presión tributaria y la crítica al control fitosanitario

En el ámbito tributario, Kast manifestó su preocupación por cómo “las contribuciones han ido ahogando a muchos pequeños productores agrícolas”.

Pero su crítica más aguda fue hacia el control fitosanitario, un tema que ha monitoreado de cerca pues “me tocó estar en el norte, he estado varias veces en el norte y claramente lo que se está haciendo es importante, pero no suficiente”.

Comparó el estricto control personal en aeropuertos con la situación en las fronteras, denunciando que “no puede ser que entre guano de Bolivia”.

Expresó su perplejidad ante esta contradicción: “Yo digo, si estamos controlando todo y uno va a la frontera y ve camiones con guano boliviano”. Si bien admitió desde una lógica económica que “puedo entender que sea más barato”, exigió garantías que actualmente no existen: “pero que alguien me garantice que ahí no viene ni una larva, que no viene nada”.

Al relatar su experiencia en el control de Cuya, propuso una solución tecnológica: “si uno quisiera ser estricto, debería tener al menos un escáner, algo que detecte qué es lo que viene adentro y hacer una fiscalización con mayor tecnología y no solamente descansar en el juicio o el conocimiento que tienen las personas que hacen ahí un trabajo encomiable”.

Un reconocimiento al SAG, pero una alerta sobre sus capacidades

Kast fue cuidadoso en valorar el trabajo de los funcionarios, aclarando que “yo reconozco y valoro todo el trabajo que hace el SAG”, pero lanzó una pregunta crucial sobre sus recursos: “¿Pero tienen las herramientas suficientes para defendernos de la mosca de la fruta?”.

Instó a los asistentes a comprobar la gravedad del problema en Coquimbo, donde “se van a dar cuenta que están cortando parrones, porque efectivamente llegan las personas del SAG, instalan las trampas para la mosca de la fruta y si aparece la mosca de la fruta no se salva ni un parrón”. Con esta imagen, planteó preguntas retóricas que resonaron en el auditorio: “¿Qué estamos haciendo para salvar nuestra agricultura? ¿Qué estamos haciendo para el tema forestal? ¿Qué estamos haciendo para cuidar todo el tema de los salmones?”.

Un mensaje final de esperanza y un llamado a la acción

Tras este diagnóstico, Kast cerró con un tono esperanzador, prometiendo que “todo va a cambiar”. Alabó las virtudes de Chile y su gente, expresando su convicción en que “todas estas dificultades las podemos enfrentar, enfrentar con conocimientos prácticos que tienen ustedes, con conocimientos teóricos que hay en nuestros centros de estudio, con equipos”.

Dio las gracias a su equipo de colaboradores, con quienes “hacemos un trabajo en conjunto en todas las áreas que ustedes se puedan imaginar, en infraestructura, en agricultura, en exportaciones”, reconociendo el valor de “tremendas personas, algunas de ellas me acompañan hoy día en alguna de las mesas”.

Kast terminó su intervención con una analogía agrícola, invitando a los presentes a “votar con esperanza, con fuerza” y recomendándoles “la mejor semilla”.

Retomando la metáfora, concluyó: “Porque como les decía, si siembran bien, van a cosechar muy bien, así que les recomiendo la semilla de la fuerza del cambio. Muchas gracias”.

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