Las intensas lluvias registradas esta semana en Santiago volvieron a poner atención sobre las consecuencias económicas que pueden dejar eventos meteorológicos de gran magnitud. El episodio también abrió interrogantes sobre los efectos que este tipo de fenómenos pueden tener más allá de sus impactos inmediatos.
El episodio se produce en un escenario marcado por El Niño, fenómeno que puede manifestarse de manera diferente en distintas zonas y cuyas consecuencias económicas todavía son difíciles de dimensionar.
Juan Nagel, economista y académico de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes (Uandes), explica: “Como los mercados son globales, el efecto que esto va a tener sobre la economía chilena puede depender de dónde ocurran estas sequías o estas lluvias y qué sectores son afectados”.
¿Por qué importa dónde ocurren las lluvias?
En el caso de Santiago, Nagel menciona eventuales disrupciones en la industria de los seguros, el sector financiero o parte de la agricultura. Si un episodio de precipitaciones intensas ocurriera en el norte, en cambio, sus efectos podrían alcanzar a la minería.
Ante esas diferencias, todavía resulta difícil anticipar el alcance que tendrá el fenómeno. “Aún no hemos visto todos los efectos de este Niño en nuestra economía y, por lo tanto, es difícil predecir qué sectores se van a ver más afectados y cuáles no”, sostiene.
Sequías, comercio y precios: cómo pueden repercutir en Chile
Las consecuencias también pueden llegar desde el exterior. El académico de la Uandes advierte que periodos de escasez hídrica en otras partes del mundo podrían generar disrupciones en rutas relevantes para el comercio internacional, como el canal de Panamá, afectando el traslado de productos que Chile importa o exporta.
“Puede encarecer su flete, causar demoras y generar cierta escasez”, señala. A ello se suma el comportamiento de los commodities, ya que aumentos en sus precios también podrían beneficiar a determinados productos chilenos.
¿Qué pesa más: la sequía o el exceso de lluvia?
“Es peor para una economía cuando el efecto de El Niño es una sequía que cuando el efecto es la lluvia”, afirma el economista.
Sobre las eventuales consecuencias para el país, Nagel concluye: “Este fenómeno de El Niño a Chile no debiera afectarlo tanto como quizás a otros países donde sí el efecto de la sequía va a ser mucho más pronunciado”.