Ante el incremento de casos en países cercanos, el Ministerio de Salud decidió fortalecer las medidas de alerta preventiva por sarampión en Chile. La decisión responde al contexto epidemiológico sudamericano, especialmente al aumento registrado en Argentina, donde la disminución histórica en la vacunación infantil elevó el riesgo de transmisión.
Aunque Chile no presenta casos autóctonos desde hace varios años y el último contagio notificado corresponde a un caso importado en 2023, la situación regional llevó al Minsal a mantener activa su vigilancia reforzada. Además, la reciente pérdida del estatus de eliminación de la enfermedad en Canadá afectó a toda la Región de las Américas, lo que incrementa la preocupación internacional.
La epidemióloga y académica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Olivia Horna Campos, advirtió que el país enfrenta desafíos importantes para prevenir la llegada del virus. “Chile enfrenta un riesgo significativo de importación del virus, especialmente ante la disminución de coberturas de vacunación infantil en la región”, señaló.
La especialista explicó que las brechas se concentran en la segunda dosis de la vacuna triple vírica. “Las zonas del norte, como Arica y Antofagasta, reportan coberturas menores al 70% en la segunda dosis, e incluso algunas regiones no alcanzan el 95% en la primera dosis”, detalló. Según agregó, este escenario podría facilitar brotes focalizados en caso de introducción del virus.
Vacunación y comunicación de riesgo: claves para contener el sarampión en Chile
La vacuna triple vírica, que previene sarampión, rubéola y paperas, es gratuita y alcanza un 99% de efectividad cuando se administran las dos dosis. Sin embargo, en 2024 la adherencia nacional a la segunda dosis llegó solo al 78,9%, cifra considerada insuficiente.
Por ello, Horna insistió en reforzar la protección. “Es importante hacer un llamado a la población para revisar y completar los esquemas de vacunación, especialmente en niños, adolescentes, migrantes recientes y viajeros”, afirmó. También destacó la necesidad de mejorar la información pública: “Se requieren comunicaciones que expliquen los riesgos del sarampión y la seguridad de la vacuna triple vírica, con testimonios reales, datos locales y un lenguaje que toda la población pueda comprender”.
La experta subrayó el rol del personal de salud en la detección temprana. “El personal médico debe mantener un alto índice de sospecha clínica frente a personas que hayan venido de países con casos de sarampión y que presenten fiebre o exantema. Deben notificar oportunamente y seguir los protocolos de vigilancia”, indicó.
Finalmente, recordó que la inmunidad colectiva es determinante para prevenir el resurgimiento de enfermedades controladas. “La vacunación no solo es una medida de protección individual. Al vacunar a casi toda la población alcanzamos la meta del 95% y generamos efecto rebaño, lo que previene la reaparición de enfermedades como el sarampión”, enfatizó.
Los especialistas reiteran que mantener altas coberturas es fundamental para contener el riesgo de sarampión en Chile, especialmente en un escenario regional complejo.