En conversación con Agenda Agrícola, Sergio Niklitschek, presidente del Consorcio Lechero, afirmó que Chile mantiene una importante brecha en el consumo de productos lácteos. El dirigente sostuvo que el país registra un consumo de 140 litros por persona al año, por debajo de los 200 litros que se recomiendan.
Durante la conversación, el representante del sector abordó los desafíos de la industria lechera nacional, el aporte nutricional de estos alimentos y la importancia de avanzar en sostenibilidad y competitividad.
El consumo de lácteos y su aporte nutricional
Niklitschek destacó que la leche y sus derivados aportan proteínas de buena calidad, calcio y otros nutrientes relevantes durante las distintas etapas de la vida.
“La leche es un superalimento irreemplazable en la nutrición humana”, afirmó, al referirse a su aporte nutricional y a la necesidad de seguir promoviendo su consumo en Chile.
El presidente del Consorcio Lechero también sostuvo que mejorar la alimentación de la población representa una oportunidad para el Estado. A su juicio, una nutrición más adecuada podría contribuir a reducir gastos relacionados con atenciones médicas, medicamentos y licencias.
Bajo esa línea, recordó el programa de distribución de leche Purita, al que vinculó con los avances históricos del país frente a la desnutrición infantil. Asimismo, advirtió que actualmente Chile enfrenta otros desafíos asociados a la malnutrición.
Sostenibilidad: el desafío de demostrar y certificar
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la sostenibilidad de la cadena láctea. Niklitschek sostuvo que Chile lleva alrededor de una década trabajando en esta materia y destacó iniciativas orientadas tanto a las plantas procesadoras como a los predios lecheros.
En la industria procesadora, explicó, se ha avanzado mediante los Acuerdos de Producción Limpia (APL), mientras que en los campos se trabaja con el estándar de sostenibilidad del programa Chile Origen Consciente, impulsado por el Ministerio de Agricultura.
Para Niklitschek, la sostenibilidad debe considerar tres dimensiones: la rentabilidad económica de la actividad, el cuidado del medioambiente y las condiciones de las personas que trabajan en el sector y de su entorno.
En ese sentido, enfatizó que no basta con hablar de buenas prácticas, sino que es necesario demostrar su cumplimiento mediante procesos verificables. “Hoy día la sustentabilidad hay que demostrarla y certificarla”, sostuvo.
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