El Pulso de Confianza Organizacional 2025 revela que, aunque el índice general de confianza se mantiene en 5,5, persisten desafíos significativos, especialmente entre jóvenes y en regiones. Se destaca una mayor brecha de confianza entre los trabajadores con y sin personas a cargo.
Un aspecto clave es la capacidad para manejar conflictos y crisis, que ha crecido en importancia, pasando del 14% en 2024 al 32% en 2025. Los trabajadores valoran cada vez más que sus líderes gestionen situaciones difíciles de forma ética y respetuosa.
Además, la inteligencia artificial se presenta como una herramienta prometedora, con el 66% de los trabajadores a favor, aunque solo el 52% cree que sus empresas están listas para adoptarla.
El informe también subraya la caída en la confianza de los trabajadores jóvenes (de 5,7 a 5,3), lo que resalta la necesidad de las empresas de mejorar su relación con las nuevas generaciones y adaptarse a las demandas del trabajo híbrido y la tecnología.
La brecha de confianza entre quienes tienen personas a cargo y quienes no se profundiza, lo que muestra una diferencia en las percepciones sobre las condiciones laborales. Según la presidenta de SOFOFA, Rosario Navarro, “medir la confianza organizacional nos permite anticipar desafíos y crear un entorno de colaboración”.