Tras una primavera marcada por intensas lluvias, tormentas eléctricas y granizadas, la zona central de Chile podría enfrentar un nuevo desafío climático durante el próximo verano: temperaturas superiores a los 35 grados, con posibles consecuencias para la agricultura.
Así lo advirtió Patricio González, agroclimatólogo de la Universidad de Talca, durante una entrevista con Verónica Díaz en “El Agro” de Radio Agricultura, donde analizó las proyecciones para el verano 2026-2027 y los efectos del fenómeno de El Niño.
Según explicó el especialista, el principal riesgo para los próximos meses estaría relacionado con el calor extremo, que podría afectar la calidad de los cultivos, aumentar la demanda de agua y complicar las cosechas.
Agroclimatólogo advierte por temperaturas de hasta 37 grados
Durante la conversación, González sostuvo que, después de las precipitaciones registradas durante octubre, la zona central podría experimentar un período de temperaturas especialmente elevadas.
“Probablemente las temperaturas máximas lleguen a valores sobre los 35, 36, 37 grados puntualmente, en algunos días”, señaló el académico.
De acuerdo con su análisis, este escenario podría comenzar durante la segunda quincena de noviembre y extenderse por buena parte del verano, incluso hasta marzo.
“Lo que hay que temer, yo diría, es el calor”, enfatizó.
El investigador explicó que las altas temperaturas pueden provocar estrés hídrico y térmico en los cultivos, además de aumentar la evapotranspiración, proceso mediante el cual los cultivos pierden agua.
También advirtió sobre los golpes de sol en frutas como manzanas y tomates, que podrían afectar su calidad y sus posibilidades de comercialización.
Los efectos del calor extremo en la agricultura chilena
El pronóstico llega después de una primavera que dejó importantes daños agrícolas, especialmente en sectores de las regiones de O’Higgins y Maule, donde las granizadas afectaron plantaciones de cerezos y cultivos de tomates.
González explicó que las precipitaciones también dejaron efectos positivos, como una mayor disponibilidad de agua en embalses y nieve acumulada, condiciones que podrían favorecer el riego durante los meses más calurosos.
Sin embargo, advirtió que los productores deberán mantener una vigilancia constante para evitar daños en sus plantaciones.
Entre las medidas mencionadas destacó aumentar la frecuencia del riego según las necesidades de cada cultivo, monitorear la pérdida de agua y utilizar cubiertas protectoras cuando corresponda.
Además, recomendó prestar especial atención a los avisos meteorológicos de calor extremo, particularmente con una anticipación de entre 24 y 48 horas.
Aunque las proyecciones apuntan a una disminución de las lluvias intensas durante el verano, González aclaró que los pronósticos climáticos son probabilísticos y pueden variar.
Por ello, insistió en que la principal preocupación para los agricultores durante los próximos meses debería centrarse en las altas temperaturas y sus posibles efectos sobre la producción agrícola de la zona central.