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Heladas: Tecnologías para controlar al invasor

Heladas: Tecnologías para controlar al invasor

Si bien no hay una proyección clara que permita saber si será un año con mayor tendencia a que ocurra este fenómeno climático, sistemas como el uso de calefactores, hélices e incluso productos fitosanitarios para ayudar a paliar sus efectos son cada vez más indispensables.

Las heladas ocurridas durante las Fiestas Patrias de 2013, que dejaron pérdidas millonarias para el sector agrícola, también marcaron un antes y después en la forma que los productores buscan controlar los efectos de este fenómeno climático, cuyas intensidades y recurrencia ha variado notoriamente producto del cambio climático y sus consecuencias. 

De hecho, son varios los estudios y emprendimientos que iniciaron universidades y empresas a partir de esa catástrofe, y que hoy ofrecen nuevas alternativas tanto para paliar los daños, especialmente en la producción frutícola y de hortalizas, como para predecir con mayor certeza cuándo puede ocurrir una helada.

Si bien algunos se orientan al control mediante métodos más tradicionales, como el uso de calefactores y hélices para esparcir y mezclar el aire, también han surgido productos de aplicación para proteger directamente a las plantas, y herramientas para ayudar al uso de helicópteros, entre otras, aunque los expertos advierten que lo ideal es utilizarlos en conjunto o seleccionar los más adecuados para las condiciones específicas de cada campo.

Y la idea, sostienen los expertos, es estar preparados, aun cuando no existan proyecciones de un año donde se contemplen eventos importantes de este tipo. 

“En relación a la inversión en equipos para el control de heladas, creo que siempre son importantes, porque se puede estar en un período cálido de 15 años, y venir una helada polar”, comenta el consultor agroclimático Carlos Gana, citando como ejemplo lo ocurrido en 2013.

Predecir es clave

Si bien anticiparse a la ocurrencia de una helada puede resultar clave para evitar los daños a un cultivo, muchas veces es difícil predecirlas con mucha antelación. Por ello, los sistemas y herramientas de alerta ante la próxima ocurrencia de este fenómeno se han vuelto en un elemento fundamental para los agricultores, ya que esa información les permitirá poner en marcha los sistemas de control con el suficiente tiempo para enfrentarla. 

Ante lo trascendente de la necesidad están apareciendo algunas opciones. 

Una de las iniciativas más llamativas y que aún está en la fase final de la etapa piloto, es un sistema para proyectar con hasta ocho horas de anticipación la ocurrencia de una helada, con pronósticos de intensidad y duración del fenómeno, que desarrolla el Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (Citra) de la Universidad de Talca para las regiones de Maule y O’Higgins.

El modelo tiene hasta 90% de precisión al establecer los pronósticos, por encima del 70% a 80% que ofrecen los sistemas actuales, lo que se explica porque utiliza la inteligencia artificial para aprender de los datos históricos y de los que obtiene constantemente de estaciones meteorológicas automáticas.

Por ahora el sistema está desarrollado para esas dos regiones y precisamente para poder extenderlo a otras zonas aparece la necesidad de mejorar la cobertura de estaciones climáticas avanzadas en el país. 

“La única limitante para que este modelo se pueda aplicar en otras regiones es que requiere de estaciones automáticas, porque entregan información cada 15 minutos, a diferencia de las mecánicas, que solo entregan tres veces al día, por lo que el modelo se alimenta de condiciones más reales y por eso es más preciso”, explica el investigador del Citra, Patricio González, y plantea la necesidad de establecer una red de este tipo entre Valparaíso y Valdivia para ampliar el modelo a otras zonas productivas.

En forma más específica para cada huerto o incluso por cuarteles, la empresa Instacrops ofrece el servicio de predicción de heladas para cualquier zona del país, con su servicio InstaWeather, que toma información histórica y georreferenciada para emitir alertas a los productores con unas nueve horas de anticipación, a través del celular.

“Es un servicio que lo han utilizado mucho en cultivos de cerezas en los últimos dos años, donde pagan un servicio por toda la temporada”, comenta Mario Bustamante, CEO de Instacrops, compañía nacional que ya tiene operaciones en Perú, Colombia y Argentina.

Generar calor y repartirlo

En las heladas radiativas (ver recuadro), que son las más frecuentes, uno de los sistemas de control efectivos es el uso de ventiladores o hélices, que permiten mezclar el aire frío de la superficie, con el más caliente de arriba, para elevar la temperatura de los huertos.

Una de las alternativas son las hélices portátiles, que llevan el motor y combustible incorporado y que comienzan a funcionar en forma automática al bajar la temperatura desde cierto nivel y se pueden trasladar al sector del campo que más lo requiera. Pueden trabajar solas o con otros sistemas. 

“Cuando es muy poca la diferencia de temperatura que tienes entre la superficie y diez metros de altura, recomendamos combinar las hélices con calefactores que se instalan detrás, para simular el alza de la temperatura”, sugiere Pier Zecchetto, gerente de la empresa Zimex.

También detalla que lo ideal es instalar una hélice para cinco hectáreas y unos 20 calefactores por hectárea para combatir una helada, aunque si se trata de una con características similares a la de 2013 -que no fue radiativa sino advectiva o polar-, cree que se deben considerar 30 calefactores, ya que a medida que aumenta la intensidad, la capacidad de cobertura de las hélices disminuye.

“Venimos siguiendo las heladas desde 2013 y las radiantes se producen casi todos los años. A veces el productor cree que no le afecta, porque tiene la misma producción que un año anterior, pero lo más probable es que haya perdido entre 10% y 15% sin notarlo”, comenta Pier Zecchetto.

Para apoyar los sistemas de control de heladas con helicópteros, que buscan generar un efecto similar al de las hélices, añade que este año comenzaron a vender luces que se instalan en la copa de los árboles, cada cierta distancia, y que cambian de color según la variación de la temperatura.

“Son muy útiles, porque los helicópteros hoy funcionan con gente en el campo que toma la temperatura y, a través de una radio, informan al piloto dónde está más helado, y con estas luces ahorras todo eso”, explica.

Proteger las plantas

Otras fórmulas son las que ayudan a las plantas a estar preparadas para el frío.

Las heladas de 2013 llevaron a la empresa Fumex a crear un producto que disminuyera el endurecimiento de la membrana celular de las plantas que provocan las bajas temperaturas. Así, desarrollaron FitoHelp, que se utiliza en distintas especies, como paltos, cítricos, almendros, vides y hortalizas, entre otras, sin generar residuos y con resultados que serían significativos.

“También logramos acelerar el metabolismo de la planta, en base a ácidos carboxílicos, para aumentar con eso la concentración de la savia, bajar su punto de congelación y ayudar a contrarrestar el daño de la helada”, detalla el gerente general de Fumex, Eduardo Conca.

Sin embargo, advierte que ante fenómenos de temperaturas muy bajas o prolongados, las las plantas de todas maneras pueden presentar daños, aunque menores a los que tendrían sin aplicar el producto.

“Tiene una duración de unos diez a doce días en la planta, por lo que se puede proteger por un tiempo prudente, y se utilizan unos tres litros por hectárea, lo que también lo hace accesible para los productores”, dice Eduardo Conca.

Fuente: Revista del Campo

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