PODCAST – El Agro

Salmón Chileno, la proteína del futuro

Salmón Chileno, la proteína del futuro

El salmón puede ayudar a aliviar la carga que las futuras generaciones tendrán en la producción de proteínas para el consumo humano, siendo una solución sabrosa y saludable para un complejo problema.

Image by © Kevin Fleming/CORBIS

Hoy en día el salmón es una alternativa amigable con el medio ambiente y rentable a los productos cárnicos y proteicos producidos tradicionalmente. Teniendo en cuenta las discusiones en curso y las preocupaciones sobre los costos y los requisitos de espacio para la producción tradicional de productos proteicos, el salmón de cultivo es un alimento muy superior en proteínas por peso y precio por peso. El salmón puede ayudar a aliviar la carga que las futuras generaciones tendrán en la producción de proteínas para el consumo humano, siendo una solución sabrosa y saludable para un complejo problema.

¿POR QUÉ EL MUNDO NECESITA CULTIVAR PECES?

Las Naciones Unidas estiman que la población mundial crecerá hacia 9,7 billones de habitantes para el año 2050. Por otro lado la superficie del planeta tierra está cubierta en un 70% por océanos y solo el 6% del total de proteínas que consume el ser humano proviene del mar.

Basados en esta información, resulta obvio pensar que la demanda por proteína continuará creciendo, sin embargo los recursos para la producción de proteína terrestre serán cada vez más escasos. Esto significa que la clave para incrementar la disponibilidad de proteínas para el consumo humano deberá centrarse en los océanos.

La mayoría de las proteínas en nuestra dieta diaria provienen de cerdo, aves y vacuno, donde el salmón representa solo una pequeña porción del suministro global de proteína.

En el año 2017, la FAO estimó una producción de 118 millones de toneladas de carne de cerdo, 118 millones de toneladas de aves de corral y 70 millones de toneladas de carne de vacuno y ternera.

Por el contrario, la producción total de salmón y trucha de cultivo fue de alrededor de 1,4 millones de toneladas. Si combinamos tanto la captura de todos los salmónidos como la captura silvestre y la de cultivo, este asciende a 3 millones de toneladas en el 2017.

OPTIMIZANDO AL UTILIZACIÓN DE RECURSOS

Para optimizar la utilización de los recursos es vital producir animales de la manera más eficiente. La eficiencia de los recursos se expresa como la “retención de proteínas” que es una medida de la cantidad de proteína de alimentos de origen animal que se produce por unidad de proteína de alimento que se le suministra al animal. En el caso del salmón la retención de proteína es del 31%, que es la más eficiente en comparación con las aves, cerdo y vacuno.

En cuanto al factor de conversión del alimento, este indicador dice cuánto alimento se necesita para producir un kilo de carne, como el salmón o cerdo. En cuanto al salmón del Atlántico cultivado, el factor de conversión alimenticio actual es de aproximadamente 1,2 a 1. Esto significa que para que el salmón gane 1 kilogramo de peso, necesita comer alrededor de 1 kilogramo de alimento. Otras fuentes de proteínas, como los cerdos y el vacuno, requieren alrededor de tres a ocho veces más alimento para crecer 1 kilogramo.

PRODUCCIÓN AMIGABLE CON EL MEDIO AMBIENTE

Adicionalmente a la producción eficiente en el uso de recursos, el salmón de cultivo es una proteína amigable con el medio ambiente. Se espera que pueda convertirse en una solución importante para proporcionar al mundo proteínas de vital importancia, limitando el efecto negativo con el medio ambiente. Sabemos que la producción de salmón tiene un menor impacto en el medio ambiente en comparación con otros productores de proteínas.

Cuando comparamos el impacto medio ambiental del salmón con otras formas tradicionales de producción de carne. La huella de carbono para el salmón de cultivo es de 2,9 kg de CO2 equivalentes por kilogramo de producto comestible, mientras que las cifras correspondientes para el pollo y el cerdo son de 2,7 kg y 5,9 kg de CO2 equivalente por kg de producto comestible respectivamente. La huella de carbono del vacuno supera por lejos al resto llegando a generar hasta 30 kg de CO2 equivalentes por kg de producto comestible.

Por otro lado el agua dulce es renovable pero cada vez su acceso se hace más limitado, sobre todo por la evolución del cambio climático en el último tiempo. Se estima que el salmón del atlántico requiere de 2.000 litros de agua dulce por kg en su producción, lo que es significativamente menor que otras proteínas en su consumo.

Cuando se trata de una acuicultura responsable, la sustentabilidad es clave en cada paso del proceso, especialmente en la alimentación. Como la acuicultura ha experimentado un crecimiento sustancial en la última década, se ha visto obligada a buscar recursos sustentables distintos a los peces silvestres para la alimentación de salmones y ha comenzado a integrar proteína de origen vegetal, y aplicar nuevas tecnologías en la obtención de nutrientes de origen marino.

Hoy no más del 10% de harina de pescado es utilizado como ingrediente en los alimentos para salmones. La cantidad de pescado silvestre utilizado por kilogramo se ha reducido en aproximadamente un 80% de lo que era hace 15 años, siendo hoy posible prescindir de la harina de pescado en un 100%. Algunos acuicultores van más allá, incorporado el uso de aceites provenientes de algas marinas para reemplazar el aceite de pescado, lo que disminuye considerablemente el impacto en el uso de recursos marinos, pudiendo mantener altos niveles de ácidos grasos Omega-3, de gran valor nutricional para la salud de la población.

Cinco razones por las que los salmones son más eficientes en la conversión de alimento

1. Los peces tienen la capacidad de convertir una mayor proporción de la proteína y la energía que reciben del alimento y convertirlo en alimento humano (filete) de lo que puede el vacuno, por ejemplo.

2. Los peces pueden convertir el alimento en proteína disponible para los humanos de manera más eficiente, porque gastan menos energía en el mantenimiento de los procesos corporales que el vacuno criado en las praderas.

3. El salmón, por ejemplo, no necesita mantener su temperatura corporal interna, mientras que el vacuno, al ser de sangre caliente, como los humanos, debe usar energía para mantener su temperatura corporal interna en 37° grados Celsius.

4. Además, el salmón vive en el agua, por lo que gasta menos energía para mantenerse erguido en la columna de agua, mientras que el vacuno debe lidiar con la gravedad.

5. Por otro lado, una gran proporción de un salmón puede ser consumido por los humanos en comparación con el vacuno. El 68% de un salmón se puede comer en comparación con el 41% de un vacuno. Esto posiciona al salmón en un lugar privilegiado en cuanto a la cantidad de carne efectiva que puedo obtener por kilo pagado.

Fuente: El Mercurio

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